seguridad hídricaAgua, género y desigualdad: los desafíos que aún enfrenta Uruguay en seguridad hídrica

Durante el conversatorio de AUA, autoridades señalaron que persisten desigualdades en el acceso al agua y saneamiento.En el marco del Día Mundial del Agua, la Alianza Uruguaya por el Agua (AUA) realizó un conversatorio titulado: “El agua y la igualdad de género: donde fluye el agua, crece la igualdad”, en consonancia con la consigna impulsada por la Organización de las Naciones Unidas. La actividad estuvo encabezada por Teresa Sastre, directora Nacional de Aguas, y Verónica Piñeiro, directora Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos.

Ambas jerarcas aprovecharon la instancia para hablar sobre los avances y desafíos que existen en Uruguay en materia de igualdad de género vinculada al acceso al agua potable y al saneamiento. Explicaron que el país ha logrado avances significativos, posicionándose favorablemente a nivel regional. Sin embargo, aún existen “desafíos importantes relacionados con la seguridad hídrica, la calidad del agua, la variabilidad climática y la integración de la perspectiva de género en la toma de decisiones”.

En el caso de la directora de Biodiversidad, señaló que es importante no solo “considerar el acceso al agua, sino también la seguridad hídrica, que implica asegurar el acceso a agua de calidad para el consumo y actividades cotidianas, así como para el desarrollo de actividades productivas, recreativas y el acceso a saneamiento adecuado”.

Asimismo, agregó que en condiciones de variabilidad climática es crucial proteger a las personas más vulnerables ante riesgos como sequías, inundaciones o contaminación. “Los riesgos del acceso al agua no se distribuyen equitativamente, y las poblaciones económicamente más vulnerables son las más afectadas, con una mayor proporción de mujeres en estas poblaciones. Esto resalta la interseccionalidad entre género y pobreza en los temas de seguridad hídrica”, detalló.

Durante el conversatorio también se destacó que la inseguridad hídrica afecta particularmente a las mujeres no solo por su mayor presencia en sectores vulnerables, “sino también por la división del trabajo en el hogar, donde suelen encargarse de conseguir agua y del cuidado familiar”. “La falta de acceso a saneamiento adecuado y agua potable aumenta la probabilidad de enfermedades de transmisión hídrica, profundizando las inequidades”.

“Un ejemplo ocurre, en situaciones de inundación, las mujeres suelen encargarse de los cuidados durante y después del evento, y también necesitan más agua para la higiene personal, lo que puede afectar su salud si no pueden gestionar adecuadamente su higiene menstrual”, puntualizó. Además, agregó que “existen desafíos en torno a la seguridad hídrica, como reconocer la interseccionalidad entre pobreza y género, ya que no todas las mujeres sufren el problema del acceso al agua, sino particularmente las más pobres”.

En ese sentido, se resaltó la importancia de generar políticas que incorporen a las mujeres y sus preferencias en los procesos de toma de decisión, para que las políticas públicas respondan a las necesidades reales de las comunidades. También se señaló que el programa de gobierno actual incorpora la necesidad de buscar la “equidad de género, reducir las desigualdades y la violencia como un eje transversal en todas las áreas del Estado”.

Por su parte, la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua), que tiene competencias para realizar advertencias hidrológicas por déficit hídrico o inundaciones, formalizó un proceso que ya se realizaba en mesas técnicas. Sastre mencionó que “también se busca la integración nacional de la información hidrológica, obligando a los organismos públicos a remitir sus datos a Dinagua para fortalecer las estadísticas”.

La directora agregó que “en seguridad hídrica, se está trabajando en la evaluación del proyecto Casupá, con convenios con la Facultad de Ingeniería para modelar el embalse y la cuenca de aporte, y para evaluar la estructura de la presa”. “En saneamiento, se regulariza el plan de universalización de saneamiento en Dinagua, condicionado a la creación de un grupo de trabajo para revisar proyectos y criterios de priorización de localidades”.

En esa línea, se explicó que se han implementado acciones como instancias de intercambio de experiencias para mujeres guardaparques, educación ambiental y conservación con aportes de colectivos de mujeres rurales, y la integración de la perspectiva de género en los planes de manejo de áreas protegidas. “Se priorizaron propuestas lideradas por mujeres en convocatorias de proyectos de producción sostenible, con un 40% del total de proyectos financiados liderados por mujeres”.

Teresa Sastre agregó que se creó un grupo de trabajo específico sobre mujeres y biodiversidad para integrar conocimientos y saberes femeninos en la restauración y mejora de ecosistemas. Sobre la situación actual del déficit hídrico, indicó: «Todavía no alcanzan las precipitaciones; sin embargo, se esperan más lluvias, pero todavía estamos en un déficit hídrico. No nos hemos estabilizado, calculamos que en mayo la situación va a cambiar».

Finalmente, es oportuno recordar que la Alianza Uruguaya por el Agua es una fundación sin fines de lucro impulsada por empresas del sector privado. Su objetivo es colaborar con el ministerio y las intendencias en la generación y apoyo de proyectos relacionados con el agua, además de promover instancias de intercambio y diálogo para fomentar el aprendizaje y la discusión sobre la gestión del recurso hídrico.

Diario LA-R - Montevideo - URUGUAY - 25 Marzo 2026