El gasoil uruguayo, un caso atípico en la región tras el recrudecimiento del conflicto internacional

La estrategia para contener los precios logró un respiro inusual frente a los vecinos, pero no logra ocultar una realidad histórica: el combustible local sigue siendo uno de los más caros de la región.La guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán marcó el pulso de los mercados internacionales durante buena parte del primer semestre y fue un factor decisivo en la evolución de los precios del petróleo.

El fuerte aumento —la cotización del crudo Brent pasó de US$ 70 por barril en febrero a superar los US$ 110 por barril en marzo— obligó al gobierno a modificar su política de ajustes en las tarifas de los combustibles e implementar medidas para mitigar sus efectos en la economía local, con precios de venta al público por debajo de los valores que habrían resultado de aplicar de forma estricta el Precio de Paridad de Importación (PPI).

Entre enero y marzo hubo dos ajustes, de acuerdo con la metodología bimestral que se había implementado desde mediados de 2025. Este régimen dispuso actualizaciones tomando como referencia el PPI promedio informado por Ursea

Pero el escenario cambió radicalmente desde abril, cuando los valores locales empezaron a incorporar los efectos del conflicto en Medio Oriente. Desde entonces, y dadas las condiciones extraordinarias, el Poder Ejecutivo pasó a fijar tarifas de manera mensual y, además, dejó de lado la regla de estabilización para gasolinas y gasoil, que establecía que los ajustes al público no podían superar el 7% ni ser inferiores al -7% respecto del valor vigente en cada instancia de actualización.

El impacto en los márgenes de Ancap
Según datos de Ancap, como resultado del esquema de tarifas mensuales fijadas por debajo del PPI, entre abril y junio los ingresos de la empresa estatal se ubicaron muy por debajo de esa referencia. El ente explica que, de haberse aplicado el mecanismo habitual de fijación de precios, Ancap habría obtenido aproximadamente US$ 80 millones adicionales por la venta de productos con precios regulados al cierre del primer semestre.
"En un contexto internacional marcado por elevados márgenes de refinación a partir del cierre del Estrecho de Ormuz, la producción nacional de combustibles permitió asegurar el abastecimiento del mercado uruguayo a un costo menor que el que habría implicado importarlos a precios internacionales", señaló la empresa.

La diferencia más importante se registró en el gasoil. Hasta marzo, el ingreso de Ancap estuvo $ 1,2 por encima del PPI ex planta de Ursea. Esa diferencia responde al sobreprecio que solventa el costo del subsidio al precio del supergás envasado. En abril, el ingreso de Ancap por litro se ubicó $ 12,92 por debajo del PPI ex planta; en mayo, la diferencia fue de $ 11,88 y en junio de $ 6,02.

Por otro lado, la exposición de motivos que acompaña la última Rendición de Cuentas señala que la estrategia de amortiguación del shock internacional fue particularmente relevante en el caso del gasoil, como muestra la comparación de la evolución de su precio con la de los países de la región.

Durante marzo y abril, el precio del gasoil estuvo por debajo del registrado en Argentina y Brasil, mientras que en mayo y principios de junio pasó a ocupar una posición intermedia entre ambos países.

"La evolución del precio del gasoil en Uruguay, significativamente por debajo de la evolución en Argentina y Brasil, resulta un hecho atípico a la luz de la historia reciente. Como consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania, el gasoil aumentó fuertemente en 2022 y se mantuvo en Uruguay significativamente por encima de los precios de Argentina y Brasil. En esta oportunidad, la estrategia de amortiguación del shock internacional implicó que, al inicio del conflicto y por primera vez en seis años, el gasoil uruguayo fuera más barato que el de sus vecinos", dice el texto.

El PPI del gasoil calculado por Ursea para el ajuste correspondiente a abril de 2026 registró un incremento de 60%, el mayor de toda la serie histórica. Si se hubiera aplicado el PPI, ese producto habría subido 44% para el consumidor en ese mes, pero lo hizo 7%.

El gasoil: entre la urgencia y la realidad estructural
Más allá de que, de forma inusual, el gasoil uruguayo fuera más barato que el de los vecinos durante el inicio del conflicto, este alivio constituye una medida de carácter coyuntural. Es preciso observar la tendencia de fondo: históricamente, el precio del gasoil en Uruguay se ha mantenido entre los más elevados de la región. Si bien esta estrategia permite amortiguar los cimbronazos internacionales, no logra modificar la estructura de costos que el país arrastra desde hace años.

Al desglosar la estructura del precio por litro de gasoil vigente a julio, se observa que el consumidor final asume una carga que trasciende el valor del producto en sí. Del costo total, $ 34,88 corresponden directamente al ingreso de Ancap. Por otro lado, la cadena de comercialización —que abarca el margen de los distribuidores y la bonificación de las estaciones de servicio— suma $ 10,08. Finalmente, el componente impositivo y de tasas representa $ 13,72, una cifra que incluye el IVA ($10,58), tasas de Ursea/FUDAEE ($ 0,14) y los $ 3,00 destinados al fideicomiso para la renovación de la flota de ómnibus con unidades eléctricas.

Este esquema de costos posiciona al gasoil uruguayo en una situación dispar frente a sus vecinos: a junio de 2026, con un valor de US$ 1,53 por litro, el precio local se sitúa por debajo de los registros de Chile (US$ 1,62) y Argentina (US$ 1,57), pero por encima de los de Paraguay (US$ 1,35) y Brasil (US$ 1,32).

En el caso de la nafta Súper 95, los ingresos de Ancap por cada litro comercializado se ubicaron en abril $ 3,54 por debajo del PPI y $ 2,16 en mayo, mientras que en junio se volvieron a alinear y estuvieron $ 1,2 por encima, tomando en cuenta el sobreprecio destinado al subsidio del supergás.

En tanto, el supergás envasado, un producto históricamente subsidiado, aumentó su diferencia respecto al PPI. La brecha, que estaba en alrededor de $ 8 en febrero previo a al comienzo de la guerra, subió a $ 14,37 en abril y tendió a disminuir en mayo y junio hasta niveles de entre $ 10 y $ 11.

Diario EL OBSERVADOR -Montevideo - URUGUAY - 17 Julio 2026