La ONU admite que el mundo superará el límite de 1,5 °C
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) asume que el planeta rebasará el límite climático y cambia la estrategia: contener el aumento, reducir daños y volver luego por debajo de 1,5°C.Según nota de diario El Observador, la estrategia internacional contra el cambio climático entra en una nueva etapa.
Por primera vez, una agencia de Naciones Unidas aborda formalmente un escenario en el que el planeta superará inevitablemente el límite de 1,5°C de calentamiento respecto de los niveles preindustriales y plantea cómo gestionar las consecuencias de ese rebasamiento.
Desde la firma del Acuerdo de París en 2015, cerca de 200 países asumieron el compromiso de realizar esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5°C, considerado un umbral decisivo para reducir los efectos más graves del cambio climático.
Sin embargo, el PNUMA considera ahora inevitable que el mundo cruce ese límite en los próximos años. La nueva prioridad ya no consiste solamente en impedir que se alcance, sino en conseguir que el rebasamiento sea lo menor y más breve posible y que posteriormente las temperaturas puedan volver a situarse por debajo de 1,5°C.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, lanzó una dura advertencia sobre la velocidad del proceso y sostuvo que la humanidad está atravesando rápidamente el margen disponible para evitar las consecuencias más graves de la crisis climática.
Actualmente, las estimaciones sitúan el calentamiento global en torno a 1,4°C respecto de los niveles de mediados del siglo XIX. Incluso en uno de los escenarios más optimistas analizados, la temperatura alcanzaría un pico cercano a 1,8°C hacia mediados de siglo, siempre que los países apliquen políticas climáticas suficientemente rigurosas. Con las políticas actualmente vigentes, en cambio, la proyección se aproxima a 2,6°C para 2100**.
Una nueva estrategia: superar el límite y regresar
El concepto que pasa a ocupar un lugar central en la estrategia climática es el de "rebasamiento": permitir que la temperatura global supere temporalmente 1,5°C, alcanzar un máximo y posteriormente conseguir que descienda.
La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, remarcó que el límite de 1,5°C continúa siendo el objetivo internacional. Lo que cambia es la forma de intentar alcanzarlo: si ya no resulta posible impedir que sea superado, habrá que tratar de regresar posteriormente por debajo de ese nivel.
Para lograrlo será necesario acelerar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, reducir drásticamente las emisiones y desarrollar sistemas capaces de retirar dióxido de carbono ya acumulado en la atmósfera.
La captura de carbono y la reforestación aparecen así como instrumentos relevantes para conseguir una reducción posterior de las temperaturas. Pero el informe advierte que estas herramientas no pueden sustituir los recortes profundos e inmediatos de emisiones.
Richard Betts, científico climático de la Universidad de Exeter y coautor del informe, señaló que el nuevo planteo constituye una llamada a asumir la realidad. El mundo deberá prepararse para vivir temporalmente con temperaturas más altas, aunque todavía existe margen para determinar hasta dónde llegará el calentamiento.
Cada décima de grado cuenta
La nueva estrategia no significa que superar los 1,5°C sea inocuo. Por el contrario, el PNUMA advierte que cada año de demora y cada fracción adicional de grado aumentan los riesgos, dificultan una eventual recuperación y pueden producir pérdidas irreversibles incluso aunque posteriormente disminuya la temperatura.
Joeri Rogelj, científico del Imperial College de Londres y también coautor del informe, estima que cada cinco años de demora en reducir las emisiones pueden agregar al menos una décima de grado al máximo de calentamiento alcanzado.
Por esa razón, el objetivo inmediato pasa a ser doble: limitar todo lo posible la temperatura máxima que alcance el planeta y reducir el período durante el cual permanezca por encima de los 1,5°C. Betts advirtió, sin embargo, que ese período podría extenderse durante muchas décadas.
El Pacífico, entre las regiones más amenazadas
Algunas consecuencias ya preocupan especialmente a los pequeños estados insulares del Pacífico. El aumento del nivel del mar amenaza sus reservas de agua potable, la disponibilidad de alimentos y, en determinados casos, la propia habitabilidad de las islas.
Andrew Jones, director general adjunto de la Comunidad del Pacífico, advirtió que el calentamiento también podría modificar la distribución del atún, desplazándolo hacia el este y alejándolo de países insulares que actualmente dependen fuertemente de su captura.
Según las estimaciones recogidas por la nota, los pescadores artesanales podrían perder hasta 65% de sus capturas, mientras las inundaciones y la entrada de agua salada en las reservas de agua dulce añadirían presión sobre esas comunidades.
Los países del Pacífico reclaman por ello mayor asistencia financiera para adaptarse a las nuevas condiciones y exigen a las economías desarrolladas compromisos más fuertes para reducir el uso de combustibles fósiles.
De evitar el límite a controlar el daño
El cambio planteado por Naciones Unidas supone, en definitiva, una modificación significativa de la estrategia que dominó la política climática desde el Acuerdo de París.
El objetivo de 1,5°C no desaparece, pero cambia el camino previsto para alcanzarlo. En lugar de confiar exclusivamente en evitar que el planeta atraviese ese umbral, el nuevo escenario asume un período de calentamiento superior y concentra los esfuerzos en impedir que el aumento se dispare, minimizar los daños y conseguir posteriormente un descenso.
El PNUMA insiste, sin embargo, en que aceptar la posibilidad del rebasamiento no equivale a resignarse. La diferencia entre actuar inmediatamente o continuar demorando la reducción de emisiones puede determinar cuánto superará el planeta los 1,5°C, durante cuánto tiempo y qué daños serán irreversibles.
