España propone una alianza económica estratégica con Uruguay
La secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, afirmó que el acuerdo Mercosur-Unión Europea marca el inicio de una nueva etapa basada en inversiones.Durante más de dos décadas, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea fue presentado como un objetivo de política exterior destinado a ampliar mercados y facilitar el intercambio de bienes y servicios.
Sin embargo, el contexto internacional ha cambiado profundamente y ese tratado adquiere hoy una dimensión mucho más amplia. Para España, ya no se trata únicamente de reducir aranceles o incrementar el comercio, sino de construir una verdadera alianza estratégica entre regiones que comparten valores democráticos, estabilidad institucional y una visión común sobre el desarrollo.
Ese fue el principal mensaje transmitido por la secretaria de Estado de Comercio de España, Amparo López Senovilla, quien durante una conferencia en Montevideo sostuvo que la entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur representa el comienzo de un nuevo ciclo de cooperación económica que trasciende el comercio tradicional para avanzar hacia una asociación integral entre Europa y América Latina. Senovilla inició en Uruguay una visita oficial a la región. En la tarde, fue recibida por el canciller Mario Lubetkin.
La funcionaria española afirmó que el escenario internacional obliga a redefinir las relaciones económicas entre países y bloques, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, el debilitamiento del sistema multilateral, la reorganización de las cadenas globales de suministro y la necesidad de garantizar mayor resiliencia económica.
«Ya no alcanza con competir únicamente por costos o eficiencia. Hoy debemos construir relaciones basadas en la confianza, la previsibilidad y la complementariedad», sostuvo.
Para López Senovilla, la economía internacional atraviesa una transformación profunda que obliga a replantear los modelos tradicionales de integración.
La pandemia, las crecientes tensiones comerciales entre las principales potencias, los conflictos geopolíticos y la necesidad de asegurar el abastecimiento de materias primas estratégicas modificaron la forma en que los gobiernos y las empresas toman decisiones de inversión. En ese nuevo escenario, explicó, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur adquiere un valor que va mucho más allá de la apertura comercial.
«No estamos ante un punto de llegada, sino ante un punto de partida», afirmó.
Según señaló, el verdadero desafío comienza ahora: transformar el marco jurídico del acuerdo en proyectos concretos de inversión, innovación, generación de empleo y desarrollo productivo.
La secretaria de Estado planteó que la relación entre España y Uruguay debe evolucionar «desde una lógica centrada exclusivamente en el comercio hacia una lógica de asociación económica integral», basada en la cooperación empresarial, el desarrollo tecnológico, la integración de cadenas de valor y la creación de nuevas oportunidades para las pequeñas y medianas empresas.
Uruguay, un socio estratégico
Dentro de esa visión, Uruguay ocupa un lugar especialmente relevante para España. López Senovilla destacó que ambos países comparten valores institucionales que hoy resultan determinantes para atraer inversiones internacionales.
La estabilidad política, la seguridad jurídica, la fortaleza democrática y el compromiso con la transición energética convierten a Uruguay en un socio estratégico para Europa.
La funcionaria recordó que España es actualmente el principal inversor extranjero en Uruguay, con un stock superior a los 7.600 millones de euros y más de un centenar de empresas instaladas en distintos sectores de actividad.
Esa presencia empresarial, señaló, constituye una base sólida sobre la cual profundizar una relación económica de largo plazo.
Uno de los conceptos que atravesó toda la exposición fue el papel que España pretende desempeñar dentro de la nueva arquitectura económica internacional.
Para López Senovilla, España constituye un puente natural entre Europa y América Latina gracias a sus vínculos históricos, culturales, lingüísticos y empresariales.
Pero esa función no se limita únicamente a facilitar el acceso de empresas latinoamericanas al mercado europeo.
También puede convertirse en una plataforma para proyectar inversiones hacia otros mercados estratégicos, como el norte de África y Asia. «España debe poner en valor esa capacidad de conexión bidireccional», afirmó.
La secretaria de Estado sostuvo que esa posición privilegiada permite generar oportunidades tanto para empresas españolas interesadas en América Latina como para compañías latinoamericanas que buscan expandirse hacia otros continentes.
En ese sentido destacó el trabajo desarrollado por la red institucional española, incluyendo las oficinas económicas y comerciales y el organismo ICEX-Invest in Spain, orientado a facilitar inversiones y promover asociaciones empresariales.
Más allá de los instrumentos comerciales, López Senovilla identificó dos elementos que considera esenciales para el crecimiento de las inversiones internacionales: confianza y previsibilidad.
En un contexto mundial marcado por la incertidumbre, afirmó que las empresas necesitan reglas claras, instituciones sólidas y marcos regulatorios estables para desarrollar proyectos de largo plazo.
Precisamente por ello consideró que Uruguay reúne condiciones especialmente favorables.
La estabilidad institucional y la continuidad de sus políticas económicas constituyen, a su juicio, activos cada vez más valorados por los inversores internacionales.
Esos atributos adquieren una importancia aún mayor en momentos en que numerosas compañías revisan la localización de sus cadenas de suministro para reducir riesgos geopolíticos.
Otro de los aspectos centrales de la conferencia fue la necesidad de promover una mayor integración productiva entre ambos bloques.
Asimismo, remarcó que las pequeñas y medianas empresas deben ocupar un lugar central dentro de esta nueva etapa de integración, aprovechando las herramientas que ofrece el acuerdo para acceder a nuevos mercados y desarrollar alianzas estratégicas.
Los desafíos del futuro
La secretaria de Estado vinculó esta nueva visión económica con los grandes desafíos globales que enfrentan actualmente las economías desarrolladas y emergentes.
La transición energética, la digitalización, la inteligencia artificial, la innovación tecnológica y la reindustrialización sostenible exigen niveles crecientes de cooperación internacional.
Ningún país, sostuvo, podrá afrontar exitosamente esos procesos de manera aislada.
Por ello insistió en que la clave reside en construir alianzas entre países que compartan valores democráticos, estabilidad institucional y objetivos comunes de desarrollo.
En ese marco, la complementariedad entre Europa y América Latina ofrece una oportunidad excepcional.
Mientras Europa aporta tecnología, innovación, capacidad financiera y desarrollo industrial, América Latina dispone de recursos naturales estratégicos, energías renovables, producción alimentaria y un enorme potencial para integrarse a nuevas cadenas de valor.
En el cierre de su intervención, López Senovilla insistió en que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur debe entenderse como el inicio de una etapa mucho más ambiciosa.
Después de más de 25 años de negociaciones, afirmó, comienza ahora el verdadero trabajo: convertir ese marco institucional en bienestar para los ciudadanos.
«Todo esto solo tiene sentido si mejora la vida de las personas», resumió. Finalmente, reafirmó el compromiso de España de continuar siendo un socio confiable y de largo plazo para Uruguay y para toda la región.
«El océano Atlántico no debe verse como una barrera que nos separa, sino como el puente que une a Europa con América Latina», afirmó.
