Sindicatos industriales en alerta por acuerdo Mercosur– Unión Europea
Advierten sobre un impacto “desastroso” sin planificación.
La Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) expresó su preocupación por los efectos que podría tener el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea sobre la industria uruguaya y advirtió que, sin una estrategia de desarrollo productivo de mediano y largo plazo, el país enfrenta un riesgo estructural independientemente de la firma del tratado. Así lo señaló su presidente, Danilo Dárdano, tras la reunión mantenida este martes 13 con autoridades de la Cancillería, en diálogo con Diario La R.
El encuentro se desarrolló en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y contó con la participación de una delegación de la CSI, acompañada por representantes del PIT-CNT. Por la central sindical asistieron José Olivera y Martín Ford, integrantes de la Comisión de Relaciones Internacionales. También participaron jerarcas del Ministerio de Economía y Finanzas, entre ellos Juan Labraga, director del área de comercio exterior, además de la vicecanciller Valeria Csukasi.
Dárdano calificó la reunión como “positiva” y destacó que permitió intercambiar información, despejar algunas dudas y, sobre todo, establecer compromisos para continuar el diálogo. “Lo más importante fue dejar una línea abierta de trabajo, con mayor cercanía y con información de primera mano”, afirmó.
Informe del BID
Entre los compromisos asumidos por el gobierno, el dirigente sindical señaló que en los próximos días la CSI recibirá un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre los impactos que el acuerdo Mercosur–Unión Europea podría tener en Uruguay. A partir de ese insumo, se prevé la realización de talleres o seminarios sectoriales para analizar los efectos específicos en cada rama de actividad industrial.
Según explicó Dárdano, la intención de los sindicatos industriales es que ese análisis no quede en un plano general, sino que sea trabajado en profundidad en los núcleos industriales, tanto los ya existentes como los que puedan formarse en el futuro. “La idea es ver qué impactos tiene el acuerdo en cada sector, cómo minimizar los efectos negativos y cómo potenciar aquellos aspectos que puedan ser positivos”, indicó.
Más allá del tratado en sí, el presidente de la CSI subrayó que el principal problema es de carácter estructural. “Si no logramos planificar un país a mediano plazo, con la industria como un factor central, con TLC o sin TLC vamos rumbo a desaparecer”, advirtió. En ese sentido, sostuvo que el riesgo es la consolidación de un modelo primarizador de la economía, basado en la exportación de commodities sin mayor valor agregado.
Dárdano planteó que Uruguay ya exporta materias primas a Europa y que, sin políticas activas de desarrollo industrial, el acuerdo puede profundizar esa lógica. “Si países como Brasil y Argentina, que tienen economías mucho más grandes, están teniendo dificultades, en Uruguay el impacto puede ser realmente desastroso si no logramos revertir esta tendencia”, afirmó.
El dirigente aclaró que los sindicatos industriales no tienen una posición de rechazo automático a los tratados de libre comercio. “No estamos en contra de un TLC per se”, señaló, aunque remarcó que existe preocupación por la llamada “letra chica” del acuerdo y por las condiciones concretas en las que se implementaría.
Mecanismos de salvaguarda
En ese marco, destacó la existencia de mecanismos de salvaguarda que permitirían actuar en caso de que la apertura comercial genere daños significativos en sectores productivos locales. Según explicó, ante una situación en la que las importaciones desde Europa pongan en riesgo la continuidad de una empresa o de una rama industrial, se habilitaría una instancia de discusión para evaluar medidas correctivas. “No es que eso deje tranquilos a todos, pero es un elemento a considerar”, señaló.
Para Dárdano, el desafío central pasa por definir una planificación industrial que permita superar la primarización productiva y avanzar hacia un modelo de desarrollo con mayor valor agregado. Esa estrategia, dijo, debería partir de un diagnóstico consensuado y de una hoja de ruta clara a mediano y largo plazo. “Todos los países desarrollados defienden su industria nacional, más allá de sus diferencias políticas o ideológicas. China, Alemania, Francia, Estados Unidos o Corea tienen políticas industriales agresivas. Uruguay no debería ser más papista que el Papa”, sostuvo.
Consultado sobre el impacto del acuerdo en el empleo, Dárdano remarcó que no alcanza con hablar de creación de puestos de trabajo en términos generales. “Nosotros hablamos de empleo de calidad, bien remunerado, con derechos y con salarios dignos. Si no, estamos hablando de otra cosa”, afirmó.
Finalmente, el dirigente sindical valoró el clima del encuentro con las autoridades y destacó la disposición al diálogo. “No estamos de acuerdo en todo, pero fue una reunión cordial, sincera, con compromiso de seguir trabajando en conjunto y de escuchar los planteos de la clase trabajadora”, concluyó.
