La intendencia de Canelones quitara 10.000 árboles del Parque Roosevelt para poner un campo de entrenamiento de golf
La Intendencia de Canelones otorgó en comodato un predio del principal parque metropolitano para la instalación de una cancha de golf.La decisión de ceder cuatro hectáreas del Parque Roosevelt a la Asociación Uruguaya de Golf (AUG) para construir un campo de entrenamiento (driving range) desató un conflicto entre la Intendencia de Canelones y vecinos de la zona, quienes cuestionan tanto el impacto ambiental del proyecto como la cesión de un espacio público a una institución privada.
La AUG anunció en marzo la firma de un acuerdo que le permitirá concretar un objetivo perseguido desde hace más de una década: contar con una cancha de práctica sin necesidad de utilizar un campo de 18 hoyos. Mientras la iniciativa fue celebrada por los aficionados al golf, residentes del entorno del parque manifestaron preocupación por la posible tala de árboles y reclamaron mayor información sobre el alcance del emprendimiento.
Un comodato por 20 años
El terreno fue entregado en comodato por un plazo de 20 años. El proceso comenzó en 2020, durante la administración de Yamandú Orsi al frente de la Intendencia de Canelones, cuando el actual intendente, Francisco Legnani, se desempeñaba como secretario general. En el espacio se deberán quitar unos 10.000 árboles.
La cancha se proyecta en el padrón 24.000, correspondiente a la denominada «fracción 4» del Parque Roosevelt, entre la rambla y la avenida Giannattasio. De acuerdo con el director de Parques, José Freitas, el emprendimiento se ubicará en un sector próximo a Giannattasio y Racine, aprovechando un claro existente que calificó como degradado.
La autorización fue aprobada por unanimidad por la Junta Departamental en julio de 2025, luego de que previamente se resolviera trasladar el proyecto desde otro sector del parque donde había sido autorizado en 2022.
Argumentos a favor del proyecto
Desde la Intendencia y la Junta Departamental se destacó que la iniciativa busca ampliar el acceso al golf mediante becas, cursos y clases gratuitas para instituciones educativas del departamento y del área metropolitana.
Entre las contraprestaciones acordadas figuran la utilización compartida del sistema de riego para espacios verdes del parque, el aporte de equipamiento para el programa forestal y tareas de mantenimiento en áreas exteriores al predio cedido.
Durante el tratamiento del proyecto, ediles del Frente Amplio señalaron que la propuesta contribuirá a democratizar una disciplina habitualmente asociada a sectores de altos ingresos y que contempla medidas de protección ambiental.
Por su parte, el edil nacionalista Gustavo Morandi sostuvo que el emprendimiento permitirá recuperar un sector degradado del parque y valoró la capacidad económica de la asociación para concretar la inversión, aunque reconoció que, en términos generales, existe cautela respecto a la cesión de espacios públicos.
La postura de la Intendencia
Freitas afirmó que el Parque Roosevelt incorpora alrededor de 1.000 árboles por año como parte de un proceso permanente de reposición y diversificación de especies.
Según explicó, el parque fue originalmente forestado con pinos y eucaliptos para estabilizar el ecosistema costero-dunar, y el objetivo actual es conservar ese patrimonio mientras se incrementa la diversidad arbórea mediante nuevas plantaciones.
Organizaciones vecinales y ambientalistas cuestionan la escasa información pública sobre el proyecto, reclaman acceso al expediente y exigen conocer el impacto ambiental de la iniciativa.
Vecinos de Ciudad de la Costa, Paso Carrasco y Montevideo expresaron su preocupación por el destino de un sector del parque que, sostienen, constituye un patrimonio ambiental y recreativo de todos los uruguayos. Las críticas apuntan, principalmente, a la falta de información oficial sobre las características del proyecto, las condiciones del comodato, la duración del acuerdo y las eventuales intervenciones sobre la masa forestal existente.
Diversos colectivos aseguran que el área comprometida podría implicar la remoción de una importante cantidad de árboles, una afirmación que, según sostienen, deberá ser aclarada mediante los estudios técnicos correspondientes. Los vecinos reclaman que la Intendencia haga públicos los informes ambientales, los planos del emprendimiento y los fundamentos que justifican la cesión de un espacio público para un desarrollo de carácter privado.
El Parque Roosevelt, ubicado sobre la rambla costera y con más de 300 hectáreas de extensión, constituye uno de los principales pulmones verdes del área metropolitana y recibe miles de visitantes cada semana. Su valor ambiental, paisajístico y recreativo lo ha convertido durante décadas en un espacio de referencia para actividades deportivas, culturales y de esparcimiento.
Precisamente por esa condición, las organizaciones sociales consideran que cualquier modificación significativa en su uso debe estar precedida por procesos de consulta pública y una amplia difusión de la información técnica que permita evaluar los beneficios y los posibles impactos del proyecto.
Entre las principales interrogantes planteadas por los vecinos figuran el plazo del comodato, las contraprestaciones que recibirá la administración departamental, el acceso que mantendrá la ciudadanía al predio, el destino de la vegetación existente y la eventual necesidad de autorizaciones ambientales por parte de los organismos competentes.
Los colectivos sostienen que, hasta el momento, la información disponible resulta insuficiente para comprender el alcance de la iniciativa y reclaman que el expediente administrativo sea puesto a disposición de la ciudadanía en cumplimiento de los principios de transparencia y acceso a la información pública.
Asimismo, advierten que la instalación de una cancha de golf supone intervenciones que van más allá de la construcción de infraestructura deportiva, ya que este tipo de emprendimientos suele requerir importantes movimientos de suelo, sistemas permanentes de riego, mantenimiento intensivo del césped y modificaciones del paisaje natural.
El debate también reabre una discusión más amplia sobre el destino de los espacios públicos y el equilibrio entre la promoción de inversiones privadas y la preservación del patrimonio ambiental. Para las organizaciones vecinales, el Parque Roosevelt debe mantener su carácter de espacio abierto y accesible para toda la población, evitando procesos que impliquen restricciones de uso o transformaciones irreversibles de su ecosistema.
Mientras crece la movilización ciudadana, los vecinos anuncian que continuarán solicitando acceso a toda la documentación vinculada con el proyecto y no descartan impulsar acciones administrativas y judiciales en caso de considerar vulnerados los procedimientos de participación, evaluación ambiental o protección del patrimonio público.
La polémica comienza así a instalarse en la agenda pública y coloca a la Intendencia de Canelones ante el desafío de explicar con mayor detalle el alcance del emprendimiento, los beneficios que generaría para la comunidad y las garantías ambientales previstas para preservar uno de los espacios verdes más emblemáticos del país.
