El portland, un tema que Uruguay debería debatir sin ataduras ni dogmas.

En un país urgido de recursos, resulta un acto de irresponsabilidad sostener aparatos que consumen millones de dólares en pérdidas, sin aportar ningún beneficio.El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) apuntó al fondo del problema del Estado: las estructuras que se mantienen a costos altísimos que la ciudadanía no siente que paga pero que en realidad lo hace destinando varios millones de dólares. Ancap con la producción de portland es un ejemplo claro de esa situación, y no es el único.

“¿Tiene sentido seguir destinando recursos a actividades industriales deficitarias y no imprescindibles cuando existe la necesidad de recursos en áreas prioritarias?”, se preguntó Ceres en un breve pero contundente hilo sobre un área del Estado que lo único que suma son pérdidas que pagamos todos a través de recursos que podrían tener otros destinos más útiles y beneficiosos para el país.

Cada año, la producción de portland de Ancap causa pérdidas millonarias: en 2025 fueron US$ 31 millones, desde el año 2000 a la actualidad el total acumulado es de US$ 840 millones.

La única forma de que esa área deficitaria se mantenga es por formar parte de un Estado gordo y de pocos reflejos, además de estar apañada por un sindicalismo envalentonado y políticos de todos los partidos que por una razón u otra -unos por ideología, otros por temor o falta de iniciativa– no quieren o no se atreven a tomar la decisión correcta, que es cerrarla y evitar pérdidas de dineros que podrían utilizarse donde realmente se necesitan.

El argumento de quienes se oponen al cierre de la planta de portland, continúa Ceres, tiene que ver con 370 puestos de trabajo directos que genera, 190 en Paysandú y 180 en Minas.

¿La mejor forma de proteger esos 370 puestos de trabajo es manteniendo una actividad estatal que pierde millones todos los años?, se planea como pregunta. La respuesta obvia es que no.

UNA TRANSICIÓN LABORAL FINANCIADA.

Para corregirlo, Ceres propone “una transición laboral financiada” que constaría de dos capítulos.

El primero un “subsidio temporal a cada trabajador” de $ 80.000 por mes durante un año”; y el segundo, brindar “capacitación y apoyo para la reinserción laboral a través de Inefop”. El costo estimado es de “US$ 8,8 millones por única vez”, bastante inferior a los US$ 31 millones de pérdida anual.

Cuál es el resultado que se espera con esa iniciativa: En el primer año, US$ 22 millones, con US$ 31 millones de pérdidas evitadas y US$ 8,8 millones de costo de transición. Además, también en el primer año, se sumarían al Estado unos US$ 30 millones aproximadamente por la venta de activos, incluyendo cantera y derecho de explotación, y centro de distribución. Total en el primer año: US$ 52 millones.

A partir del segundo año, unos 30 millones anuales por pérdidas evitadas.

Los números son claros, falta voluntad política actuar en consecuencia y pensando en bien del país, despojados de ideología y la doctrina polítca.

TODO EL CAMPO -Montevideo - URUGUAY - 16 Julio 2026