oseDesequilibrio financiero, dos megaproyectos y obras imprescindibles: las razones de OSE para subir las tarifas por encima de la inflación

El director opositor no la votó y los colorados hablaron de “tarifazo”; el estrés financiero seguirá hasta 2028.En la última sesión del año, los directores del oficialismo en OSE, Pablo Ferreri y Guillermo Caraballo, resolvieron –con el aval del presidente Yamandú Orsi– un aumento de 8,5% en las tarifas que comenzaron a regir en enero de 2026.

Si bien el incremento exceptúa a los hogares considerados socioeconómicamente vulnerables (que tuvieron una corrección del 4,8%), la cifra está cuatro puntos por encima de la inflación proyectada para este año (4,5%), lo que motivó duros cuestionamientos de la oposición.

El diputado colorado Adrián Juri habló de un “tarifazo” y lo consideró “desmedido”. Gabriel Gurméndez planteó que era para pagar la “aventura de Casupá” y aseguró que si lo hacía el gobierno de Luis Lacalle Pou hubieran dicho que era un “tarifazo neoliberal o ajuste fiscal encubierto”.

Según supo El Observador, el director opositor en OSE, José Amy, votó en contra y argumentó que lo hacía porque el incremento estaba por encima de la inflación.

En 2024 se había dado una situación similar pero con roles invertidos: el oficialismo –hoy oposición– votó un aumento del 7% que estaba por encima de la inflación proyectada y la oposición –que ya había ganado las elecciones– estuvo en contra bajo el argumento de que el incremento debía de ser menor. Lo mismo había ocurrido en 2023.

Juri afirmó que el oficialismo usó “otra vez la misma receta”, que consiste en “ineficiencia arriba y ajuste abajo”. “Hablan de ‘desequilibrios estructurales’, pero nunca hablan de mala administración, de despilfarro ni de falta de control. Siempre el mismo camino: cuando hay problemas, que pague la gente”, criticó.

Tres factores
Fuentes de OSE dijeron a El Observador que el incremento se debió principalmente a tres factores: un “desequilibrio financiero” heredado, dos megaproyectos y la necesidad de realizar “obras imprescindibles”.

Respecto a la situación económica, al menos desde el año 2009 que los ingresos de OSE son inferiores a los egresos.

“Siempre los costos están por encima de los ingresos de OSE. Eso lleva a un problema de desfinanciamiento estructural. Quiero hacer énfasis en este enfoque estructural, porque aquí no estamos hablando de la evolución en un gobierno o en el otro, sino que es un problema que se da a lo largo de décadas. OSE no sustenta con sus ingresos las necesidades de financiamiento que tiene para operar, mantener y mejorar su infraestructura de agua potable y saneamiento”, dijo Ferreri en agosto durante la interpelación al ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño.

Previamente, al asumir en OSE, el nuevo presidente había dicho que este año tenían un “descalce financiero” de US$ 55 millones.

Pese a esto, según supo El Observador, la idea es cerrar con un déficit menor al previsto porque hubo gastos que se difirieron aunque el “estrés” en la caja se mantendrá, por lo menos, hasta 2028 por obligaciones asumidas. Un informe elaborado por el equipo de Ortuño cuando era director de OSE el período pasado señalaba que el año más comprometido para la empresa pública era el 2027 con un nivel de deuda de 147% sobre los ingresos.

El segundo factor que señalaron los directores oficialistas para disponer el aumento fueron los “megaproyectos” aprobados por la anterior administración: la nueva potabilizadora en Aguas Corrientes (exArazatí) y el programa de saneamiento en el interior del país.

La construcción de la potabilizadora –y las obras conexas dispuestas– está prevista para el 2026 una vez que terminen los trámites ambientales y generará costos una vez que se ponga en marcha ya que el mecanismo financiero elegido supone que el consorcio privado asuma la inversión de la obra y luego OSE realice pagos anuales por disponibilidad.

En el caso del saneamiento, el programa está en marcha pero bajo reconfiguración ya que había US$ 100 millones que no tenían financiamiento. Entre las opciones está bajar la cantidad de localidades previstas (61) o extender el plazo de las obras.

Como tercer factor, los directores oficialistas aludieron a las “obras imprescindibles” que harán este período: la represa en Casupá y el embalse en Solís Chico para la Costa de Oro. La primera será financiada por organismos multilaterales y está estimada en US$ 130 millones mientras que la segunda demandará una inversión de alrededor de US$ 45 millones.

Diario EL OBSERVADOR -Montevideo - URUGUAY - 04 Enero 2026