Decreto ambiental de Lula sobre envases plásticos generó reclamos de Uruguay, Argentina y Paraguay por las condiciones exigidas a sus exportadores
Uruguay puso el grito en el cielo y pidió postergar por un año su entrada en vigencia dado que exige a los productores uruguayos a aumentar la cantidad de materia reciclada a partir del 1º de enero; Cámara de Industria arremete contra la decisión "unilateral" de Brasil en la previa de la COP30.
Un decreto del gobierno de Brasil para la implementación de un sistema de logística inversa para envases plásticos levantó reclamos de los tres socios del Mercosur. Uruguay, a través de una carta firmada el 12 de diciembre por la directora general para Asuntos de Integración y Mercosur, Paola Repetto, puso el grito en el cielo por la posible afectación a partir del 2026 a los exportadores uruguayos.
El decreto del 21 de octubre, firmado pocos días antes de la COP30 que Brasil organizó en la ciudad amazónica de Belem, lleva la firma del presidente Lula Da Silva y su ministra de Medio Ambiente, Marina Silva y estaba prevista su entrada en vigencia a partir del 1º de enero.
El texto establece que las importaciones al Brasil “quedarán condicionadas a la comprobación previa” de las metas progresivas respecto a materiales reciclados. La embajadora uruguaya manifestó al respecto en el Grupo Mercado Común que “el índice de contenido reciclado fijado para el 2026 es de 22%” y que aumentará hasta un 40% de contenido reciclado en 2040.
La representación de Uruguay recordó que al cierre de 2024 las exportaciones de plástico fueron el sexto bien más exportado a Brasil y pidió al gobierno de Lula que “tenga a bien de evaluar la posibilidad de prorrogar por el plazo de un año la entrada en vigencia de esta nueva disposición”, de acuerdo con la carta a la que accedió El Observador.
Días después, Argentina, Paraguay y Uruguay solicitaron en conjunto a Brasil que conceda esa prórroga de un año. Los socios ponderaron la iniciativa por sus objetivos en términos de desarrollo sostenible, pero remarcaron sobre el “exiguo plazo con que cuentan los productores para adaptarse a las nuevas exigencias”.
La delegación de Brasil respondió a los socios que “elevará estas preocupaciones a las instancias pertinentes”, pero marcó que “las nuevas exigencias no son discriminatorias, en tanto implican la necesidad de adaptación también por parte de empresas brasileñas”. Brasil también insistió en que el decreto es “un elemento relevante de la Política Nacional de Residuos Sólidos” aprobada por ley en ese país en 2010.
La inquietud uruguaya también fue parte de una conversación de "alto nivel" con autoridades brasileñas durante la cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, según afirmaron fuentes de Cancillería. Durante el encuentro, el presidente Yamandú Orsi mantuvo una bilateral con la delegación del brasileño Lula Da Silva.
Decisión “unilateral” de Brasil
El tema mantiene en alerta a la industria uruguaya, que advierte por la afectación al negocio de “varias empresas” que exportan al Brasil.
De acuerdo a los últimos datos de Uruguay XXI cerrados a noviembre de 2025, las compañías uruguayas exportaron ese mes US$ 18 millones al país vecino de “plástico y sus manufacturas”, constituyéndose en el segundo producto más exportado detrás del de los vehículos. Si se cuentan desde enero y hasta noviembre del 2025, el comercio del plástico hacia el Brasil movió US$ 196 millones.
El presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias, Washington Durán, dijo a El Observador que esto “que parece un objetivo muy loable desde el punto de vista de la protección del ambiente, hay que compatibilizarlo con las normas del Mercosur”.
La cámara trasladó en primera instancia su reclamo al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y a la Cancillería. “Las reglas de origen del Mercosur no prevén que haya que tener material recuperado en las cosas que se exporten. Las reglas de origen no pueden ser alteradas unilateralmente, más cuando hay un reglamento que se aprobó hace uno o dos años que no sería lógico que alguien lo puede cambiar por una decisión unilateral”, objetó Durán.
El presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la cámara explicó que “la mayoría de los envases que se comercializan son para estar en contacto con alimentos y el proceso de recuperación, para que sea utilizable en el contacto con alimentos, no es fácil y solo está disponible para algunos materiales”.
“Hay muchas cosas que revisar en el texto de Brasil, que aparentemente fue una cosa hecha sin la debida coordinación interministerial”, apuntó el industrial y recordó que fue una señal ambiental emitida por el gobierno de Brasil pocos días antes de la COP30.
