Llevaba 240.000 barriles de diésel
Crisis energética en Cuba: petrolero ruso Universal desvió su rumbo y no llegará a la isla
Un petrolero cargado con combustible ruso que tenía previsto arribar a Cuba modificó su ruta y se alejó del Caribe, en medio de la profunda crisis energética que atraviesa la isla y de las presiones de Estados Unidos sobre los suministros de petróleo destinados al régimen cubano.
Datos de monitoreo marítimo mostraron que el buque "Universal", de bandera rusa, abandonó el trayecto que mantenía hacia Cuba tras permanecer durante semanas prácticamente inmóvil en aguas del Atlántico. La embarcación transportaba más de 240.000 barriles de diésel -otras estimaciones elevan la carga a cerca de 300.000 barriles- que debían aliviar parcialmente la escasez de combustible que afecta al país caribeño.
Hasta comienzos de esta semana, registros de navegación seguían identificando a Cuba como destino final del petrolero. Sin embargo, la información fue modificada posteriormente a la categoría "for order", una expresión utilizada en el transporte marítimo para indicar que el buque espera nuevas instrucciones.
El cambio de rumbo se produce en un momento especialmente delicado para La Habana. Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de los últimos años, marcada por apagones prolongados, limitaciones en el transporte público y dificultades para abastecer estaciones de servicio y centrales eléctricas.
La isla no recibe un cargamento petrolero relevante desde finales de marzo, cuando un barco ruso descargó combustible en un puerto cubano. Desde entonces, las importaciones energéticas se redujeron drásticamente.
La falta de diésel y fuel oil obligó al régimen cubano a aplicar cortes eléctricos frecuentes en distintas provincias. El deterioro del sistema energético también afectó la distribución de alimentos, el funcionamiento industrial y el transporte urbano.
En paralelo, Washington incrementó la presión sobre los países y empresas que suministran energía a la dictadura de Miguel Díaz-Canel. Las restricciones impulsadas por la administración de Donald Trump complicaron la llegada de cargamentos procedentes de Venezuela y otros proveedores tradicionales de la isla.
Durante abril, Rusia había prometido reforzar el suministro de petróleo hacia Cuba. El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsivilev, afirmó entonces que Moscú enviaría un segundo petrolero después de que el "Anatoly Kolodkin" descargara unos 730.000 barriles de crudo en el puerto de Matanzas.
"No dejaremos a los cubanos en apuros", aseguró Tsivilev en aquel momento, mientras funcionarios cubanos y rusos negociaban mecanismos para estabilizar el abastecimiento energético.
Las conversaciones incluyeron además posibles inversiones rusas en exploración petrolera y proyectos eléctricos dentro de Cuba.
Marco Rubio habló de las negociaciones con La Habana
En medio de la incertidumbre por el cargamento ruso, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que Washington mantiene conversaciones con Cuba y expresó expectativas de alcanzar "un buen resultado" para la población de la isla.
"Hablaremos con ellos, trabajaremos en ello; queremos algo bueno para el pueblo cubano y, con suerte, habrá un buen resultado para ellos", declaró Rubio durante una reunión de gabinete encabezada por el presidente Donald Trump.
El funcionario sostuvo además que la situación de Cuba representa un problema de seguridad para Estados Unidos. "Tener un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas es una amenaza para la seguridad nacional", afirmó.
Rubio también criticó al régimen cubano y acusó al conglomerado militar GAESA de controlar la mayor parte de la economía de la isla. Según dijo, "ninguno de sus ingresos se destina al pueblo cubano".
Las tensiones entre Washington y La Habana aumentaron después de que Estados Unidos endureciera el bloqueo petrolero sobre Cuba y ampliara la presión política contra la cúpula del régimen.
Pese a ello, ambas partes mantienen contactos reservados. En las últimas semanas trascendió que el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una visita a Cuba, mientras continúan las negociaciones discretas entre funcionarios estadounidenses y representantes vinculados al entorno del poder cubano.
