Unesco declara a Manantiales Serranos como Geoparque Mundial
Uruguay suma su segundo sitio en la red global y fortalece su apuesta por el desarrollo sostenible.
Uruguay dio un nuevo paso en el escenario internacional de la sostenibilidad y la protección del patrimonio natural. El Consejo Ejecutivo de la Unesco, reunido en París, aprobó el pasado 15 de abril la designación de Manantiales Serranos como Geoparque Mundial, un reconocimiento que destaca el valor geológico, ambiental y cultural del territorio y posiciona al país dentro de una red global estratégica.
Con esta incorporación, Uruguay suma su segundo geoparque mundial, junto a Grutas del Palacio (departamento de Flores), consolidando una política sostenida en torno a la preservación del patrimonio, el impulso al turismo sostenible y el desarrollo territorial con base local. La distinción implica no solo un reconocimiento simbólico, sino también la integración a una red internacional que actualmente reúne más de 200 geoparques distribuidos en unos 50 países. El Geoparque Mundial Manantiales Serranos abarca una superficie de más de 2.000 kilómetros cuadrados en el departamento de Lavalleja. Incluye zonas de alto valor paisajístico y cultural como Minas, Villa Serrana y Solís de Mataojo, donde convergen formaciones geológicas de relevancia científica, recursos hídricos estratégicos y elementos identitarios profundamente arraigados en la cultura local.
Uno de los aspectos centrales del área es la presencia de las nacientes del río Santa Lucía, principal fuente de abastecimiento de agua potable para gran parte del país. A esto se suma la existencia de acuíferos y ecosistemas serranos que refuerzan la importancia ambiental del territorio y su rol en la sostenibilidad hídrica nacional. El proceso que culminó con la declaración de la Unesco fue el resultado de años de trabajo articulado entre distintos actores. La subsecretaria de Educación y Cultura, Gabriela Verde, subrayó que se trata de “una excelente noticia” para el país y destacó el carácter colectivo de la iniciativa.
Según explicó, la postulación se apoyó en la coordinación entre gobiernos locales, instituciones educativas, organizaciones sociales y la propia comunidad, en línea con los estándares internacionales exigidos por la Unesco. “Es una zona viva, donde vive la comunidad, donde hay intercambios y se profundizan temas no solo geológicos, sino también el vínculo con la naturaleza, el cambio climático, lo educativo y lo comunitario”, afirmó. La categoría de Geoparque Mundial implica compromisos concretos en materia de gestión. No se trata únicamente de preservar un área, sino de promover un modelo de desarrollo que combine la protección del patrimonio natural con oportunidades económicas y sociales para las comunidades locales.
En ese sentido, Verde señaló que el reconocimiento conlleva nuevas exigencias. “Al ser Unesco, hay pautas que tienen que ver con el cuidado del geoparque y un mayor compromiso en su gestión”, explicó. Esto incluye la implementación de estrategias de conservación, programas educativos y mecanismos de participación comunitaria.
Al mismo tiempo, la designación abre oportunidades relevantes. El ingreso a la red global de geoparques potencia el turismo sostenible, fomenta la investigación científica y permite posicionar al territorio como un destino de interés internacional. Este tipo de desarrollo, basado en el uso responsable de los recursos, busca generar impacto económico sin comprometer los valores ambientales y culturales. La incorporación de Manantiales Serranos también refuerza la estrategia nacional de integración patrimonial. El nuevo geoparque pasa a formar parte del Programa Rutas Unesco Uruguay, una iniciativa que articula distintos sitios reconocidos por el organismo internacional en un circuito común.
Este programa incluye lugares emblemáticos como el Barrio Histórico de Colonia del Sacramento y el Paisaje Industrial de Fray Bentos, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad. También integra la Iglesia de Cristo Obrero de Atlántida, obra del ingeniero Eladio Dieste, así como manifestaciones culturales como el Candombe y el Tango, reconocidas como patrimonio inmaterial. A estos se suman reservas de biosfera como Bañados del Este y el Bioma Pampa-Quebradas del Norte, además de Montevideo en su condición de Ciudad Creativa de la Literatura. La inclusión de Manantiales Serranos amplía este entramado y aporta una dimensión geológica y territorial que fortalece la propuesta.
“Es una ruta cultural, educativa y también geológica, que une puntos clave del país y potencia el desarrollo turístico y productivo”, sostuvo Verde, en referencia a la iniciativa. Los geoparques mundiales de la Unesco se basan en tres pilares fundamentales: la protección del patrimonio geológico, la educación y el desarrollo sostenible. A diferencia de otras figuras de conservación, este modelo pone especial énfasis en la participación activa de las comunidades, promoviendo una relación equilibrada entre las personas y su entorno.
En este marco, el reconocimiento de Manantiales Serranos no solo destaca las características naturales del territorio, sino también la capacidad del país para desarrollar políticas públicas integradas, con enfoque territorial y proyección internacional. La designación marca así una nueva etapa para Uruguay, que continúa posicionándose como un referente en la gestión sostenible del patrimonio. En un contexto global donde la preservación ambiental y el desarrollo económico deben avanzar de forma conjunta, iniciativas como esta adquieren un valor estratégico.
El desafío a partir de ahora será sostener y profundizar ese camino, asegurando que el reconocimiento se traduzca en beneficios concretos para las comunidades locales y en una gestión eficiente del territorio. Mientras tanto, el país suma un nuevo hito en su vínculo con la Unesco y reafirma su apuesta por un modelo de desarrollo basado en el conocimiento, la sostenibilidad y la identidad.
