Ante el invierno, Uruguay recurre a energía de Brasil para cuidar reservas de gasoil y agua
La estrategia busca disminuir el uso de centrales térmicas y preservar los niveles en los embalses, resguardando al sistema ante un mercado internacional de combustibles volátil y marcado por la incertidumbre.En los últimos días, Uruguay ha estado importando energía eléctrica desde Brasil. Aunque a simple vista podría parecer una decisión puramente comercial, fuentes del sector eléctrico aseguran que el motivo de fondo no es el ahorro de dinero, sino una estrategia para fortalecer la seguridad de todo el sistema.
Si bien el uso del gasoil para la generación eléctrica ha disminuido drásticamente en los últimos años —teniendo hoy una participación muy baja en la matriz—, su rol como respaldo de seguridad sigue siendo importante para garantizar el abastecimiento ante cualquier eventualidad.
La energía que está llegando desde el país vecino es competitiva frente a la generación térmica local, que requiere quemar gasoil, pero la ganancia económica es apenas "unos dólares de conveniencia". Entonces, ¿por qué comprar afuera? La respuesta es técnica, pero clara: el objetivo es cuidar recursos estratégicos del país.
La operación consiste en comprar electricidad para evitar el consumo de gasoil —sustituyendo así la importación de combustible— y, al mismo tiempo, ahorrar el agua de los embalses. Al no utilizar estas reservas ahora, el sistema logra mantener sus tanques llenos y sus represas con buen nivel, cubriéndose así ante la incertidumbre de precios y las dificultades para reponer el suministro en el mercado internacional.
Esta estrategia responde a un escenario de marcada incertidumbre global. La inestabilidad que generan los conflictos bélicos en el mundo ha vuelto el mercado internacional de combustibles no solo más complejo en cuanto a logística, sino también altamente volátil en sus valores.
Los plazos de entrega, que antes rondaban los 45 días, se han vuelto más extensos y los costos de adquisición son cada vez más impredecibles. Ante esa dificultad para asegurar el suministro a precios razonables, mantener las reservas es una prioridad que pesa más que cualquier diferencia de ahorro inmediato, se explicó a El Observador.
En la práctica, al sustituir generación térmica local por energía importada, el sistema gana un margen de maniobra crucial para el corto plazo. Como resume una fuente del sector sobre este intercambio: "No es grande el margen de conveniencia, pero sí es grande el margen de seguridad que ganamos". Esta gestión permite optimizar los stocks nacionales sin depender del azar de las cadenas de suministro externas. En definitiva, la importación funciona como un "seguro" que permite blindar las reservas ante eventuales restricciones, subas bruscas de precios o imprevistos técnicos en la generación.
El contexto del sistema eléctrico
En Uruguay, casi la totalidad de la demanda eléctrica se abastece con fuentes renovables como la hidráulica, la eólica y la solar. La generación térmica se utiliza mayormente como respaldo, particularmente en los meses de invierno, cuando las temperaturas más bajas elevan el consumo por el uso de calefacción.
En lo que va del año, el 39,7% de la demanda se abasteció con energía hidráulica, 31,1% con eólica, 15% con biomasa, 3,5% con solar, 7,5% con térmica, 1,3% con importación desde Brasil y 1,9% con importación desde Argentina.
En este marco, las compras a Brasil suman 84,5 gigavatios hora (GWh), de los cuales el 90% ocurrió durante el mes de junio, concentrándose la mayoría de las operaciones en la segunda mitad del mes. El principal proveedor ha sido la empresa BTG, y la transferencia se realiza a través de la estación conversora de Melo-Candiota, que permite un trasiego de potencia de hasta 500 MW. Esta operativa cobra especial relevancia ante el pronóstico de temperaturas por debajo de las medias históricas para toda la semana.
Los costos de generación térmica muestran que las unidades que utilizan gas natural en Punta del Tigre tienen costos variables que oscilan entre los US$ 76 y US$ 104 por MWh. Por otro lado, las unidades a gasoil presentan costos significativamente mayores: desde US$ 157 por MWh en los motores de Central Batlle, hasta los US$ 234 para el ciclo combinado y los US$ 307 por MWh en la central de Punta del Tigre.
