La represa de Casupá integra la planificación del abastecimiento de agua de la cuenca del Santa Lucía desde hace más de una década. La decisión de retomarla y priorizarla frente al proyecto original de Arazatí se apoya en estudios previos y en un análisis comparativo supervisado por OSE y la Dirección Nacional de Aguas, que evaluó cómo respondería cada alternativa ante futuras sequías.
La historia del proyecto se remonta, al menos, a 2013, cuando el Poder Ejecutivo estableció una reserva de agua del arroyo Casupá a favor de → OSE. Al año siguiente, la planificación del organismo contemplaba embalses en Casupá y en el arroyo El Soldado, en Lavalleja, para aumentar las reservas que respaldan la planta potabilizadora de Aguas Corrientes y mejorar la gestión de la cuenca del Santa Lucía.
En julio de 2016, OSE firmó un contrato para elaborar el anteproyecto y los pliegos de licitación de la presa. La inversión se estimaba entonces en unos US$ 100 millones, una cifra de referencia de aquella etapa que no corresponde comparar directamente con el costo actualizado del proyecto.
Casupá avanzó en estudios y planificación, pero no llegó a la etapa de construcción. En agosto de 2023, el directorio de OSE adjudicó el proyecto Arazatí, cuyo contrato se firmó en enero de 2025. La secuencia documentada muestra que Arazatí pasó a una instancia contractual mientras Casupá seguía sin ejecutarse.
El análisis comparativo después de la sequía
La sequía de 2022 y 2023 puso de manifiesto la vulnerabilidad del abastecimiento metropolitano ante períodos prolongados de déficit hídrico. En junio de 2025 se entregó un estudio contratado el año anterior y financiado por el → Banco Interamericano de Desarrollo (BID), bajo supervisión de la Dirección Nacional de Aguas del → Ministerio de Ambiente y OSE. La evaluación comparó alternativas ante una demanda creciente hacia 2035.
El Ministerio informó que el estudio encontró en Casupá mayor capacidad de almacenamiento y regulación, y señaló limitaciones de Arazatí en escenarios extremos de escasez. Estos resultados respaldan la elección de Casupá como reserva para fortalecer el sistema del Santa Lucía. El mismo análisis recomendó reducir las pérdidas de agua en la red, una medida complementaria que puede avanzar en plazos más breves.
El 18 de julio de 2025, el Gobierno anunció que no continuaría con el diseño original de Neptuno-Arazatí y presentó una solución que incluía una nueva planta potabilizadora en Aguas Corrientes y la construcción de Casupá. El rediseño acordado en diciembre integró esas obras con una séptima línea de bombeo y otras intervenciones para el sistema metropolitano, a través de licitaciones independientes.
De la planificación a la ejecución
En julio de 2025, el vicepresidente de OSE, Guillermo Caraballo, dijo que se esperaba comenzar la construcción a principios de 2026. La ficha actual del proyecto sitúa el inicio previsto en el primer trimestre de 2027: aquel anuncio fue una previsión inicial y el cronograma se actualizó durante la preparación de la obra.
En mayo de 2026, OSE y → CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, firmaron un préstamo de US$ 130 millones para la presa y su supervisión técnica, ambiental y social. La obra sigue sujeta a la autorización ambiental previa; el presidente de OSE afirmó el 5 de octubre que no se adjudicará hasta contar con ese permiso.
El recorrido de Casupá muestra que se trata de una reserva largamente estudiada, cuya prioridad actual está respaldada por una comparación técnica centrada en la respuesta ante sequías. Su contribución dependerá de que el proyecto complete la evaluación ambiental y se ejecute junto con las obras de potabilización y distribución previstas para el sistema metropolitano.
Fuentes principales
→ El Telégrafo. (2025, 21 de julio). OSE hará llamado a empresas para obra de represa de Casupá.
→ OSE. (2026, 22 de mayo). OSE y CAF firman préstamo para financiar presa Casupá.
→ OSE. (2026, 23 de septiembre). Proyecto Casupá.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes oficiales y técnicas.
