Uruguay retomará la discusión de una norma específica para fortalecer la conservación, restauración y manejo sostenible de los pastizales naturales, ecosistemas que ocupan un lugar central tanto en la biodiversidad como en la producción agropecuaria del país. El anuncio fue realizado por el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, durante un foro regional que reúne en Punta del Este a representantes de América Latina y el Caribe, y abre un debate relevante sobre cómo compatibilizar producción, conservación y cambios de uso del suelo.
La decisión fue anunciada durante la apertura del Foro Regional de Pastizales y Pastores en América Latina y el Caribe, que se desarrolla entre el 27 y el 29 de septiembre en el Centro de Convenciones de Punta del Este. El encuentro es organizado por el → Ministerio de Ambiente, el → Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el → Instituto Nacional de Carnes (INAC) y la → Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La FAO confirma que Uruguay participa además como copresidente del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores 2026.
El foro tiene una dimensión productiva además de ambiental. Su agenda incluye políticas públicas, gobernanza, investigación e innovación, biodiversidad y servicios ecosistémicos, financiamiento, producción familiar, agregado de valor y acceso a mercados. La discusión busca vincular el manejo de los pastizales con una transformación sostenible de la producción ganadera regional.
El Gobierno vuelve a plantear una regulación específica
Durante la apertura, Ortuño reconoció que los pastizales han ocupado históricamente un lugar secundario dentro de las políticas de conservación y recordó que anteriormente existieron iniciativas legislativas destinadas a establecer un marco específico de protección que finalmente no prosperaron.
El cambio relevante anunciado ahora es la decisión del Gobierno de retomar la discusión de una norma. Según explicó el ministro, el objetivo será valorar los pastizales y fortalecer las políticas de conservación, restauración y gestión sostenible, procurando simultáneamente mantener su función productiva.
En esta etapa no se presentó públicamente un proyecto de ley articulado ni se detallaron instrumentos regulatorios concretos. Por lo tanto, corresponde distinguir el anuncio político de la futura norma: existe el compromiso de reabrir la discusión, pero todavía deberán conocerse su contenido, alcance, mecanismos de aplicación y eventuales efectos sobre los productores y otros usos del territorio.
Uruguay asumió compromisos para reducir la conversión del pastizal
El planteo no comienza desde cero. Uruguay ya incorporó compromisos vinculados a estos ecosistemas dentro de su política climática y de conservación de suelos. El ministro señaló que el país asumió formalmente el objetivo de reducir a la mitad la tasa de conversión de pastizales naturales hacia otros usos, tanto dentro de sus compromisos voluntarios sobre neutralidad en la degradación de las tierras como en su Segunda Contribución Determinada a Nivel Nacional.
La Segunda Contribución Determinada a Nivel Nacional corresponde al período 2026-2030 y forma parte de los compromisos asumidos por Uruguay en el marco del Acuerdo de París. El Ministerio de Ambiente mantiene este instrumento como referencia de la política nacional de mitigación y adaptación al cambio climático.
El punto sensible: qué significa cambiar el uso del suelo
Para un país productivo como Uruguay, la discusión adquiere especial importancia porque conservar pastizales no equivale necesariamente a excluir la producción. Buena parte del campo natural se mantiene precisamente bajo sistemas ganaderos, y el desafío consiste en evitar procesos de degradación o sustitución que reduzcan sus funciones ambientales sin desconocer su utilización económica.
Los cambios de uso pueden responder a distintas actividades y circunstancias productivas. Por eso, una futura regulación requerirá definiciones técnicas precisas sobre qué se considera pastizal natural, qué situaciones constituyen conversión, cómo se determinará su estado de conservación y qué instrumentos se utilizarán para alcanzar los objetivos nacionales.
Para el sector forestal este debate también merece seguimiento. Las plantaciones constituyen uno de los posibles cambios de cobertura y uso productivo del territorio, pero no son el único. Agricultura, infraestructura, urbanización y otras transformaciones pueden igualmente sustituir áreas de campo natural. Una regulación equilibrada deberá evaluar los cambios de uso con criterios ambientales y territoriales claros, evitando simplificaciones entre actividades productivas diferentes.
Conservar también puede convertirse en una actividad económicamente reconocida
Otro componente del anuncio puede resultar tan importante como la eventual regulación. El Ministerio de Ambiente planteó la necesidad de movilizar inversiones y desarrollar incentivos duraderos para los productores que mantengan prácticas sostenibles y conserven los pastizales.
Ese enfoque introduce una cuestión central: si conservar un ecosistema genera servicios ambientales para toda la sociedad, el costo de mantenerlo no necesariamente debería recaer exclusivamente sobre el propietario o productor rural.
Los instrumentos concretos todavía no fueron definidos. Podrían formar parte de futuras políticas públicas, mecanismos de financiamiento ambiental o sistemas de reconocimiento vinculados a prácticas productivas sostenibles. En esta etapa, sin embargo, el Gobierno ha expresado el objetivo de desarrollar incentivos, pero no anunció montos, mecanismos de pago ni condiciones de acceso.
Producción y conservación dejan de plantearse como alternativas excluyentes
El concepto que atraviesa el foro regional es precisamente la posibilidad de mantener producción agropecuaria sobre ecosistemas de pastizal conservando simultáneamente biodiversidad, suelo, agua y capacidad de adaptación frente al cambio climático.
La FAO define estos sistemas como espacios donde convergen producción de alimentos, medios de vida rurales, biodiversidad, recursos hídricos, suelo, resiliencia climática y desarrollo territorial. El encuentro de Punta del Este busca intercambiar experiencias regionales y construir propuestas para la gestión sostenible de esos sistemas.
Para Uruguay, esta visión tiene además una dimensión comercial. La capacidad de demostrar que determinados productos agropecuarios provienen de sistemas que conservan biodiversidad, carbono en los suelos y ecosistemas naturales puede convertirse progresivamente en un atributo de diferenciación frente a mercados internacionales que incorporan exigencias ambientales crecientes.
Un debate que también interesa al desarrollo forestal
Desde la perspectiva de ICI Forestal, la futura discusión normativa deberá observarse especialmente por su relación con el ordenamiento del territorio y la expansión de diferentes actividades productivas. Uruguay dispone simultáneamente de campo natural, áreas agrícolas, plantaciones forestales, bosque nativo y superficies con diferentes aptitudes y grados de transformación.
La conservación de pastizales de alto valor ambiental no necesariamente contradice el desarrollo forestal. Una planificación territorial más precisa puede contribuir a determinar dónde conservar, dónde restaurar y dónde resulta ambiental y productivamente razonable intensificar diferentes usos.
Esa discusión será particularmente importante si Uruguay pretende continuar ampliando su base forestal y, simultáneamente, cumplir compromisos de biodiversidad, clima y conservación de ecosistemas. La cuestión no debería reducirse a cuántas hectáreas se destinan a cada actividad, sino también a qué territorios se transforman, qué valor ambiental poseen, cómo se produce y qué mecanismos existen para conservar aquellos ecosistemas que el país considera prioritarios.
De la declaración a los instrumentos
El Foro Regional continuará hasta el 29 de septiembre y reúne a autoridades, organizaciones de productores, investigadores, organismos internacionales y actores vinculados a los sistemas pastoriles de América Latina y el Caribe. FAO confirmó que el encuentro busca generar propuestas regionales y fortalecer la cooperación entre los países participantes.
Para Uruguay, el resultado más concreto anunciado hasta ahora es la decisión de volver a discutir un marco normativo para los pastizales. El siguiente paso será conocer cómo se traduce esa intención en una propuesta específica y, especialmente, qué equilibrio establece entre regulación, incentivos económicos, producción y conservación.
Allí estará probablemente el núcleo de la discusión: proteger el campo natural sin convertir su conservación exclusivamente en una restricción, sino también en un activo ambiental y productivo capaz de generar valor para quienes lo mantienen.
Fuentes principales
Ministerio de Ambiente. (2026, 28 de septiembre). Uruguay reúne a referentes de la región para impulsar la conservación y gestión sostenible de los pastizales.
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2026). Foro Regional de Pastizales y Pastores.
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2026, 11 de septiembre). Uruguay lanza el Foro Regional de Pastizales y Pastores de América Latina y el Caribe.
Ministerio de Ambiente. (2026). Contribución Determinada a Nivel Nacional de Uruguay.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes oficiales nacionales e internacionales. 28 de septiembre de 2026.
