El Poder Ejecutivo resolvió establecer servicios mínimos obligatorios en la Terminal Cuenca del Plata (TCP) del Puerto de Montevideo ante la prolongación del conflicto entre la empresa y sus trabajadores. La medida no declara la esencialidad del puerto ni suspende el derecho de huelga: obliga a mantener determinadas operaciones indispensables durante futuras paralizaciones mientras continúa la negociación colectiva.

La resolución fue comunicada este viernes por los ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Transporte y Obras Públicas. Define con carácter transitorio una serie de prestaciones que deberán sostenerse aun cuando el sindicato adopte medidas de paro.

Entre las tareas comprendidas se encuentran la carga y descarga de buques, la recepción de contenedores llenos y vacíos vinculados a importación y exportación, el almacenamiento y depósito, y las operaciones necesarias para atender contenedores refrigerados, perecederos o con material sanitariamente sensible.

Para asegurar esas funciones deberá convocarse una dotación mínima que incluya personal de mantenimiento, administración, logística y operación de grúas, entre otras áreas. La resolución no establece una normalización total de la terminal durante un conflicto, sino un piso operativo que permita evitar una interrupción completa de determinados servicios.

Servicios mínimos no es lo mismo que esencialidad

La precisión jurídica es importante. La empresa había solicitado al gobierno que declarara la esencialidad de determinadas prestaciones de TCP, argumentando que la reiteración de paros y la insuficiencia de las guardias gremiales generaban riesgos para la operativa portuaria, cargas sensibles y continuidad del comercio exterior.

El gobierno optó por otra figura. La ministra de Transporte, Lucía Etcheverry, explicó que los servicios mínimos tienen una lógica diferente a los servicios esenciales. La directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, agregó que la resolución no prohíbe la huelga: los trabajadores pueden continuar adoptando medidas, pero deben garantizar las prestaciones definidas.

La distinción coincide con los criterios generales de la Organización Internacional del Trabajo. Para la OIT, los puertos no son normalmente servicios esenciales en sentido estricto, concepto reservado a actividades cuya interrupción pone en riesgo la vida, la seguridad personal o la salud de la población. Sin embargo, la organización admite que en determinados servicios de importancia pública puedan establecerse mínimos operativos durante una huelga, siempre que no sean tan amplios que vuelvan ineficaz la medida sindical.

La OIT también señala que trabajadores y empleadores deberían participar en la definición de esos mínimos y que el alcance debe limitarse a las operaciones estrictamente necesarias. Este punto resulta especialmente relevante en TCP, porque una parte central del desacuerdo entre empresa y sindicato ha sido precisamente qué nivel de dotación puede considerarse realmente mínimo.

El conflicto lleva meses afectando la terminal

La negociación del nuevo convenio colectivo permanece abierta desde el vencimiento del anterior acuerdo. Durante los últimos meses se sucedieron paros, asambleas, guardias gremiales y reuniones tripartitas sin alcanzar hasta ahora una solución definitiva.

TCP sostuvo esta semana que desde el vencimiento del convenio anterior acumuló 36 días con afectaciones operativas severas. La empresa argumentó además que durante una de las últimas medidas se produjeron esperas de hasta 20 horas para camiones y consideró insuficiente la guardia gremial implementada por el sindicato.

Los trabajadores, por su parte, cuestionaron el alcance pretendido por la empresa para las guardias y plantearon que un servicio mínimo no puede convertirse en una operativa cercana a la normalidad. La discusión también incluye la duración del futuro convenio y la cantidad de jornales garantizados para determinadas categorías de personal.

El MTSS había logrado en julio un acuerdo transitorio para levantar medidas y abrir un ámbito tripartito de negociación intensiva. Sin embargo, las diferencias reaparecieron y durante septiembre volvieron a producirse paralizaciones.

Por qué la continuidad portuaria importa más allá del conflicto laboral

La Terminal Cuenca del Plata forma parte de una infraestructura estratégica para el comercio exterior uruguayo. El Puerto de Montevideo movilizó 857.491 TEU durante 2025 y en el primer trimestre de 2026 alcanzó 232.680 TEU, un 6% más que en igual período del año anterior, según datos de la Administración Nacional de Puertos.

Los contenedores transportan productos industriales, agropecuarios, refrigerados y manufacturas con destinos muy diversos. La interrupción prolongada de una terminal puede generar sobrecostos por demoras, almacenamiento, cambios de itinerario, pérdida de conexiones marítimas y congestión terrestre.

Para las cadenas forestales de mayor valor agregado, la confiabilidad portuaria tiene además una importancia creciente. Mientras la celulosa dispone de circuitos logísticos especializados, productos como madera aserrada, tableros, plywood, componentes para construcción y otras manufacturas utilizan en buena medida transporte contenerizado para acceder a mercados internacionales.

Una cadena exportadora no termina en la fábrica. Frecuencia de buques, disponibilidad de contenedores, tiempos de ingreso a terminal, productividad de muelle y previsibilidad operativa forman parte del costo final del producto y, por tanto, de su competitividad.

Continuidad mínima sin sustituir la negociación

La decisión del gobierno intenta separar dos planos que durante las últimas semanas comenzaron a mezclarse. Uno es el conflicto colectivo entre empresa y trabajadores, que seguirá negociándose. El otro es la necesidad de evitar que determinadas operaciones portuarias queden completamente paralizadas cada vez que se adopta una medida sindical.

Los servicios mínimos no resuelven las diferencias sobre salarios, jornales, duración del convenio o condiciones de trabajo. Tampoco eliminan la posibilidad de nuevas medidas gremiales. Funcionan como una regla operativa transitoria mientras esas diferencias continúan abiertas.

La negociación tripartita seguirá la próxima semana. El resultado será relevante no solo para TCP y sus trabajadores, sino también para exportadores, importadores, transportistas, navieras y empresas industriales que necesitan previsibilidad para organizar sus operaciones.

Uruguay ha construido buena parte de su estrategia productiva sobre la apertura comercial y la capacidad de colocar bienes en mercados lejanos. En ese contexto, mantener una operativa portuaria confiable y al mismo tiempo preservar los mecanismos de negociación colectiva constituye un equilibrio complejo, pero necesario.

Fuentes principales

Caras y Caretas. (2026, 11 de septiembre). Gobierno decretó servicios mínimos en la Terminal Cuenca del Plata.

El Observador. (2026, 11 de septiembre). Gobierno declaró servicios mínimos en Terminal Cuenca del Plata: qué implica y cuáles actividades abarca.

Telenoche. (2026, 11 de septiembre). Los trabajadores de TCP deberán cumplir determinadas tareas en caso de paro: así lo dispuso el Ejecutivo.

Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. (2026, 13 de julio). En la DINATRA, TCP y sindicato acuerdan encauzar la negociación y retomar la actividad.

Administración Nacional de Puertos. (2026, 30 de abril). ANP cerró 2025 con incremento de 32% de su resultado económico y crecimiento en rubros clave del comercio exterior.

Organización Internacional del Trabajo. (2026). Compilation of decisions of the Committee on Freedom of Association: Essential services and minimum services.

ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes oficiales, normativa internacional y antecedentes periodísticos. 11 de septiembre de 2026.