Google, NVIDIA y Emerald AI lanzaron una alianza que busca cambiar la relación entre los grandes centros de datos y el sistema eléctrico: en lugar de operar únicamente como consumidores de demanda constante, la propuesta es que puedan reducir, desplazar o respaldar parte de su consumo cuando la red enfrenta períodos de mayor exigencia.
La iniciativa, denominada AI Energy Management Alliance (AEMA), fue presentada el 16 de septiembre de 2026 y reúne a empresas de inteligencia artificial, infraestructura digital, centros de datos, generación eléctrica y servicios públicos. Su objetivo es desarrollar criterios técnicos y operativos que permitan conectar centros de datos capaces de responder dinámicamente a las condiciones de la red.
La propuesta aparece en un momento en que el crecimiento de la inteligencia artificial está trasladando parte de sus desafíos desde el ámbito exclusivamente informático hacia la infraestructura energética. El entrenamiento y funcionamiento de grandes modelos requiere centros de procesamiento con consumos eléctricos elevados, mientras que la construcción de nueva generación, líneas de transmisión y subestaciones no siempre puede avanzar al mismo ritmo.
Convertir una gran demanda eléctrica en una carga flexible
Tradicionalmente, un centro de datos conectado a la red se considera una carga que necesita disponer de determinada potencia prácticamente en forma permanente. Para el sistema eléctrico esto significa que la infraestructura debe estar preparada para abastecer esa demanda incluso durante los períodos en que coinciden otros consumos elevados.
AEMA propone introducir un modelo diferente. Un centro de datos flexible podría modificar temporalmente la electricidad que toma de la red mediante una combinación de herramientas: desplazar determinadas tareas informáticas hacia otros horarios o instalaciones, utilizar sistemas de almacenamiento con baterías, recurrir a generación asociada o reducir cargas que no sean críticas durante una contingencia.
La idea no consiste en interrumpir indiscriminadamente el procesamiento informático. El desafío tecnológico es identificar qué cargas pueden modificarse, durante cuánto tiempo y con qué velocidad, sin afectar los servicios que requieren continuidad.
De esta forma, una instalación de gran consumo podría pasar de comportarse exclusivamente como una demanda fija a convertirse, parcialmente, en un recurso controlable para el sistema eléctrico.
Software, baterías y generación pueden trabajar de forma coordinada
La innovación no depende de una única tecnología. NVIDIA explica que la alianza adoptará un criterio neutral respecto del equipamiento utilizado y se concentrará en el desempeño que cada instalación pueda demostrar.
Entre las variables que se pretende evaluar se encuentran la velocidad con que un centro de datos puede responder a una solicitud del sistema eléctrico, cuánto tiempo puede mantener esa respuesta, su previsibilidad y su comportamiento frente a una emergencia.
Esto abre la posibilidad de combinar infraestructura informática con sistemas de gestión energética cada vez más sofisticados. Un centro de datos podría, por ejemplo, recibir información sobre las condiciones de la red, determinar qué procesos informáticos admiten desplazamiento, utilizar temporalmente energía almacenada en baterías y posteriormente recuperar esa carga cuando existe mayor disponibilidad eléctrica.
El concepto guarda relación con la gestión de demanda utilizada desde hace años en otros sectores, pero la escala de los nuevos centros de procesamiento y la capacidad del software para organizar cargas computacionales introducen nuevas posibilidades de automatización.
El objetivo también es acelerar las conexiones eléctricas
Uno de los principales problemas que la alianza pretende abordar es el tiempo necesario para conectar nuevas instalaciones de gran potencia. Cuando un proyecto solicita acceso a una red eléctrica, el operador debe analizar si existen generación, transmisión y capacidad de transformación suficientes para abastecerlo incluso durante situaciones exigentes.
Si esa infraestructura no está disponible, pueden ser necesarias nuevas líneas, subestaciones u otras ampliaciones antes de autorizar la conexión.
Los integrantes de AEMA sostienen que una instalación capaz de comprometerse a reducir su consumo bajo determinadas condiciones podría disminuir parte de esas exigencias. La alianza plantea desarrollar requisitos estandarizados, métricas de desempeño, intercambio de información operativa y mecanismos que permitan valorar esa flexibilidad al estudiar nuevas conexiones.
Sin embargo, el beneficio depende de que esa capacidad sea técnicamente comprobable. Una reducción de demanda prometida pero no disponible durante una contingencia podría transformarse en un riesgo para el sistema. Por ese motivo, uno de los puntos centrales será establecer obligaciones verificables sobre reducción de consumo, respuesta ante emergencias y permanencia conectada durante perturbaciones breves.
Una discusión que también comienza a tener dimensión uruguaya
Aunque la nueva alianza está orientada inicialmente al mercado estadounidense, el problema que intenta resolver resulta de interés para Uruguay por dos razones: el país dispone de una generación eléctrica altamente renovable y, al mismo tiempo, comienza a ampliar su infraestructura vinculada con centros de datos e inteligencia artificial.
Según el Ministerio de Industria, Energía y Minería, durante 2025 el 98% de la electricidad generada en Uruguay provino de fuentes renovables. La generación hidráulica representó 46%, la eólica 34%, la biomasa 14% y la solar 4%.
En paralelo, Uruguay tiene proyectos concretos que incrementarán la presencia de infraestructura digital. Antel anunció en agosto de 2026 una inversión de US$ 70 millones para construir en Canelones un centro de datos especializado en inteligencia artificial. Meses antes, la empresa pública había firmado un acuerdo con Google Cloud para alojar infraestructura de Google Distributed Cloud en su centro de datos.
Google también desarrolla un proyecto de centro de datos en el Parque de las Ciencias, en Canelones. La documentación disponible en el Observatorio Ambiental Nacional establece que la instalación está proyectada para funcionar las 24 horas de los 365 días del año y que su suministro eléctrico normal será proporcionado por UTE, con generación diésel prevista para situaciones de emergencia.
Uruguay ya analiza el impacto energético de la inteligencia artificial
La relación entre inteligencia artificial, centros de datos y electricidad ya forma parte de la discusión técnica nacional. En agosto de 2026, la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) difundió una presentación dedicada específicamente a los desafíos de infraestructura energética asociados a la inteligencia artificial y los centros de datos.
El análisis señaló que un campus internacional de centros de datos puede alcanzar una potencia del orden de 2 GW, una magnitud comparable con la demanda eléctrica máxima de Uruguay. La comparación no implica que los proyectos actualmente anunciados en el país tengan esa dimensión, pero permite visualizar la escala que puede alcanzar esta industria a nivel mundial.
Uruguay registró además en 2026 nuevos máximos de demanda eléctrica. UTE informó que el 2 de julio se alcanzó un pico invernal de 2.362 MW, abastecido en esa oportunidad con recursos renovables.
En un sistema de estas dimensiones, la incorporación futura de consumidores de gran potencia obliga a considerar no solamente cuánta electricidad puede generarse anualmente, sino también cuándo se consume, qué capacidad existe para transportarla y qué respuesta pueden ofrecer esos usuarios durante períodos críticos.
Una nueva relación entre infraestructura digital y sistema eléctrico
La experiencia que comienza a impulsar AEMA constituye por ello una referencia de interés para Uruguay. No significa que el modelo desarrollado para Estados Unidos pueda trasladarse directamente al sistema eléctrico nacional ni que todos los centros de datos puedan operar con el mismo grado de flexibilidad.
Sí plantea una cuestión que probablemente gane importancia: si la infraestructura digital continuará diseñándose como una demanda eléctrica que la red debe abastecer permanentemente en cualquier circunstancia, o si parte de esa infraestructura podrá integrarse de manera activa a la gestión del sistema.
Para un país con elevada participación renovable y nuevos proyectos digitales, la capacidad de coordinar generación, almacenamiento, redes y consumo flexible puede convertirse en otro componente de la planificación energética. La innovación, en este caso, no está solamente en producir más electricidad renovable, sino también en desarrollar consumidores capaces de utilizarla de manera más inteligente.
Fuentes principales
NVIDIA. (2026, 16 de septiembre). Emerald AI, Google and NVIDIA Launch Alliance to Advance Flexible AI Data Centers.
Presidencia de la República Oriental del Uruguay. (2026, 11 de agosto). Antel invertirá 70 millones de dólares para construir centro de datos de inteligencia artificial en Canelones.
Ministerio de Industria, Energía y Minería. (2026, 26 de febrero). Antel y Google Cloud sellan acuerdo para alojar infraestructura de nube híbrida en Uruguay.
Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua. (2026, 10 de agosto). Desafíos en infraestructura para IA y centros de datos.
Ministerio de Ambiente. Observatorio Ambiental Nacional. (2026). Proyecto Google Datacenter.
Ministerio de Industria, Energía y Minería. (2026). Uruguay mantiene su alta renovabilidad en la generación eléctrica.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes empresariales, regulatorias y oficiales. 17 de septiembre de 2026.
