Delegado uruguayo ante la comisión técnica de seguimiento del río Uruguay: Dr. en Química Alberto Nieto
Tiene 59 años y es Químico con un doctorado en Ciencias Químicas en el área de Inmunoquímica, fue decano de la Facultad de Química en dos oportunidades y se confiesa hincha de Peñarol. Estuvo preso durante cuatro años y ocho meses y luego estuvo exiliado nueve años en Barcelona.
Tiene dos hijos: un varón de 27 años que es músico, Licenciado en Composición Musical, y una hija de 23 años que es secretaria y estudia Antropología.
No hace mucho, Voces del Frente le hizo una entrevista
"Si soy un intelectual de boliche y tengo asegurada mi subsistencia, discuto lo que sea"
En varias oportunidades habíamos escuchado hablar de él. Las primeras veces cuando el debate universitario por la elección del Rector. Hombre de difíciles unanimidades, algunos lo elogian superlativamente y otros le tienen un odio superlativo. En definitiva uno de nuestros "favoritos", uno de esos que despierta pasiones a favor y en contra. Lo ubicamos allá en Pando y durante un par de horas charlamos, discutimos y aprendimos bastante de este ex tupa que supo dirigir la Facultad de Química con cabeza gerencial. Defiende a muerte el proyecto de país productivo, la mentalidad emprendedora y para nuestra sorpresa a Rafael Guarga. Tiene objetivos claros y los preserva celosamente. Tan así que antes de irnos del Polo Tecnológico que dirige, nos confeso que había averiguado quienes éramos antes de acceder a la entrevista. Nos dejo pensando en varios temas y nos parece que lo ganamos como colaborador para el semanario. La entrevista no se deja leer así nomás, tómese su tiempo, creemos que vale la pena.
Entrevista: Alfredo Minarrieta y Alfredo García
Comencemos por el tema de las patentes.
Es un tema de gran importancia, que tiene un montón de ramificaciones. El país no está preparado para enfrentarlo. Jueces, fiscales, abogados no están preparados, la universidad ni lo ha pensado. En los países desarrollados, tienen áreas completas de gente especializada, que son los que asesoran a las multinacionales cuando abordan este tema en nuestros países. Cuando tenemos que enfrentarlos, "vamos a la guerra con un escarbadientes".
Nosotros quedamos convencidos que, más allá de la firma o no de un TLC, el problema de las patentes es sumamente grave.
Hay cosas muy buenas de nuestra ley de patentes. No sé si ustedes se acuerdan de aquel episodio en la embajada de Estados Unidos, cuando Astori, Michelini y creo que Abreu se retiraron por unas expresiones del embajador Silverstein. El embajador se había tomado la libertad de objetar el proyecto de ley de patentes que estaba en estudio en nuestro parlamento. Después de la Ronda Uruguay del GATT, estábamos obligados frente a la Organización Mundial de Comercio (OMC), a legislar sobre patentes de productos. Hasta ese momento, los países del Cono Sur, Argentina, Chile, Uruguay, no reconocían patentes sobre productos sino sobre la forma de hacerlo.
¿Qué había molestado al embajador Silverstein, de la nueva ley de patentes uruguaya?
Que nuestra ley incluyó las "licencias obligatorias", que obliga a los propietarios de patentes a dar licencias de fabricación, contra el pago de royalties, a los laboratorios nacionales que las pidan. Esto estaba aceptado en el acuerdo de la OMC, pero otras legislaciones no lo incluyeron. Esta es una de las cosas que correría un serio peligro con un TLC, porque es rechazada por los Estados Unidos.
Es un mecanismo que está vigente, pero todavía no se ha aplicado. En el 2005 el Polo Tecnológico propuso al Ministerio de Salud Pública que liderara su aplicación, asociándose con industriales nacionales, para conseguir licencias y comenzar a fabricar algunos medicamentos importados, sumamente caros que, a pesar del muy bajo consumo en unidades, representan un gasto muy importante para el ministerio.
Estamos hablando de productos para el HIV (SIDA), ¿verdad?
Claro, son productos que, además, coinciden con problemas críticos de salud. Se pide la licencia obligatoria de las drogas que inflan los gastos del Ministerio, se le pagan royalties de entre el 3 y el 5% al propietario de la patente, lo que es totalmente razonable. Con esto se facilita el acceso a esa medicación y se genera riqueza y empleo en el país. Pero la implementación práctica no es sencilla, estamos trabajando en eso.
Perdón ¿Hay tecnología para hacer este tipo de drogas en el Uruguay?
Mire, nosotros estamos haciendo. Se dice que en el Uruguay no se produce materia prima farmacéutica, lo cual está bien, porque es muy poca por ahora la que se hace. Pero acabamos de crear una planta de producción y ya se está haciendo otra.
¿De materia prima?
Sí, de materia prima.
¿Se están sintetizando drogas para medicamentos en Uruguay?
Sí, buscamos drogas que se producen en pequeñas cantidades, que tienen únicamente uno o dos proveedores en el mundo, con precios monopólicos. No lo descubrimos nosotros, fueron los laboratorios nacionales los que empezaron a pedírnoslas, no sólo por el posible ahorro económico, sino porque frecuentemente su proveedor deja de fabricarlas y quedan desabastecidos. No tiene sentido producir materias primas que son producidas en grandes cantidades en el mundo, a precios ínfimos.
La fabricación de este tipo de drogas no sería únicamente para el mercado interno, ¿verdad?
Claro que no. En el 2002-2003 la Universidad creó la "Comisión Social Consultiva", para consultar, dar y recibir ideas sobre temas en los que la Universidad podía colaborar. sLa Facultad de Química juntó empresarios de laboratorios y farmacias; sindicatos: SIMA (Sindicato de la Industria del Medicamento y Afines), FUS (Federación Uruguaya de la Salud); asociaciones profesionales: Sindicato Médico y la Asociación de Químicos; el Ministerio de Salud Pública; parlamentarios de la Comisión de Salud; llamamos a todos. El objetivo era pensar una política de desarrollo para la producción nacional de medicamentos. Después el FA llegó al gobierno, y esta iniciativa quedó englobada en las propuestas de "Uruguay Productivo", "Uruguay Innovador" y "Uruguay Solidario".
¿Nuestra industria nacional del medicamento, puede ser competitiva a nivel mundial?
Vamos a hablar claro. En un futuro podrá ser competitiva a nivel mundial. En este momento lo que nos interesa es que sea competitiva en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, que es donde están exportando las empresas nacionales aproximadamente un 12% de su producción. Muchos laboratorios están exportando con excelente resultado, medicamentos elaborados con materias primas que importan. Para producir materia prima en Uruguay hay que ajustarse a los criterios que señalábamos antes: drogas de poco volumen, gran valor y con pocos proveedores.
Otro muy importante nicho de mercado a conquistar, es el de los medicamentos genéricos. Genérico es aquel medicamento, similar a un original, que ha pasado las pruebas de biodisponibilidad y bioequivalencia. Más allá de la discusión, aun no resuelta, de la necesidad o no de realizar estas pruebas a una cantidad de drogas medicinales, la realidad es que existe un gran porcentaje de países que exige la certificación de haber pasado estas pruebas para ingresar a su mercado, por ejemplo México.
¿No son muy costosas las pruebas de biodisponibilidad?
Las exigencias de pruebas costosísimas, que no está científicamente probado que sean necesarias, se han utilizado como una barrera para impedir el acceso a este mercado a industrias débiles desde el punto de vista económico, como la nuestra. En apoyo a la industria nacional de medicamentos nuestra facultad ha desarrollado exitosamente y fundamentado científicamente, pruebas de bioequivalencia in vitro, accesibles económicamente. De este modo, contando con una certificación aceptada a nivel internacional, nuestra industria podrá ingresar a competir en el importante mercado de los medicamentos genéricos.
¿Existen en el Uruguay laboratorios que puedan hacer pruebas de biodisponibilidad y bioequivalencia?
Hay, pero operan con costos monopólicos. Justamente estamos tratando de crear en el Polo Tecnológico, en acuerdo con las empresas nacionales, un centro de referencia, cuya certificación sea aceptada internacionalmente, como ocurre ya con el LATU. Para eso presentamos propuestas al PDT (Programa de Desarrollo Tecnológico), en conjunto con los industriales. Debe ser algo que no provoque un conflicto sino la cooperación de los diferentes sectores. Las empresas nacionales se oponían a la implantación de estas pruebas porque las consideraban un innecesario encarecimiento, pero en los últimos tres o cuatro años se ha visto un cambio importante en algunas empresas, que son las que lideran la innovación, las que están exportando.
Entonces, ¿usted cree que es viable a largo plazo una industria nacional de medicamentos, a pesar de la ofensiva de las multinacionales y los países desarrollados en el tema de las patentes?
Es perfectamente viable, pero no se puede exportar cualquier cosa. Nosotros realizamos estudios por los que concluimos que el futuro de las exportaciones de la industria nacional del medicamento deberá dirigirse a los genéricos, los fitoterápicos (extractos de plantas medicinales), los dispositivos de diagnóstico (sistemas para realizar análisis clínicos) y los nutracéuticos (alimentos medicamentosos).
Lo que usted dice disipa el temor de que la industria nacional de medicamentos quedara finalmente ahogada por la ofensiva de las patentes a nivel mundial.
No se trata de lo que yo digo, es la conclusión de un año de trabajo en este foro de competitividad. Es viable económicamente, técnicamente. Pero esa viabilidad hay que promoverla, y aquí viene lo del emprendedor que francamente, para mí, es un tema fundamental. Nuestra sociedad perdió el carácter emprendedor que supo tener a principios del siglo XX. El emprendedor es el individuo que empuja para que las cosas pasen. Porque nuestros economistas piensan que alcanza con crear las condiciones favorables, fiscales, etc. para que las cosas sucedan, pero sin embargo no pasan, ni acá ni en otros lados, si no existe la gente que los empuja. Esos emprendedores no tienen que estar sólo en las empresas. En el Estado tiene que haber emprendedores, también en la Universidad. Lo que define a los emprendedores es la actitud frente a los problemas, no sentarse a esperar sino echar para adelante y buscar soluciones. Por ejemplo, la Universidad, si se sienta a esperar que le den más presupuesto, no funciona.
Esa ha sido la regla clásica de la Universidad en el Uruguay.
Eso es lo que quienes pensamos que no debe ser así hemos estado enfrentando. Eso nos ha valido el título de neoliberales.
Son los empresistas, ¿no?
Sí, empresistas, gerentistas. Pero no es un tema de empresas. Cuando la ANCAP decidió que se iba a ir de aquí, ofreció a todas las facultades los equipos con los que contaba. A nosotros, que pensábamos hacer un polo tecnológico, nos interesó de inmediato el local. No nos cayó de arriba, lo peleamos con uñas y dientes. Finalmente ANCAP y el gobierno del Dr. Batlle, estuvieron de acuerdo. El gobierno del Frente Amplio nos extendió el comodato de 10 a 99 años. Pero si nos hubiéramos quedado sentados esperando plata para locales, no hubiera pasado nada. La cultura emprendedora no está necesariamente asociada a empresas, sino a emprendimientos, que pueden ser sociales. La extensión universitaria, por ejemplo, que promovieron los estudiantes, fue estupenda. Promovían, en los barrios marginales, el autoempleo a través del conocimiento, en colaboración con redes de ONGs. Se capacitó a jóvenes desempleados en la producción de detergentes, que luego "comercializaban" a través de las propias ONG que realizan servicios de limpieza. Organizar sectores excluidos para que se incluyan a través del uso del conocimiento, es promover la mentalidad emprendedora. Hay un profesor que dice "el emprendedurismo es la democratización de la economía, es la actitud de enfrentar por sí mismo los problemas y no sentarse a que se los resuelvan". Es el camino a una sociedad con empresas autogestionadas, porque el capitalismo de estado no ha funcionado. Lo que sirve es la diversidad, que cada vez sea mayor el número de gente que pueda usar su creatividad para crear valor, generar riqueza, empleo y mejores condiciones de vida. La humanidad se ha desarrollado en base a la creatividad y la diversidad. Si vos concentrás la capacidad de tomar decisiones en un pequeño grupo, sea en la política, sea en la economía, estás restringiendo muchísimo la fortaleza de la sociedad, que es desarrollar la creatividad colectiva.
Y fomentando la corrupción, además.
Exactamente.
¿Por qué la Universidad perdió esa capacidad emprendedora que en su momento tuvo?
Porque lo perdió la sociedad, no solamente la Universidad. Yo creo que el régimen proteccionista de la sustitución de importaciones generó una actitud ideológica que llevó a esto. Porque yo podía fabricar caro y de baja calidad, porque estaba protegido ¿qué necesidad tenía de andar haciendo innovaciones? Compraba máquinas obsoletas en cualquier lado, fabricaba al más o menos y el gobierno me protegía. Eso fue muy negativo para la capacidad emprendedora.
Creó una dependencia del Estado protector.
Ahí está. Entonces hoy tenemos un país en que tanto el trabajador como el empresario funcionan como funcionarios públicos, esperando que el estado les resuelva los problemas.
¿No ha sido esa la posición de la Universidad?
Yo creo que sí, que tenemos que cambiar, yo no creo que nadie tenga la razón en todo, pero hay que sembrar y es con hechos no con palabras.
Los hechos nos unen, las palabras nos separan, es una vieja consigna.
Pero yo pienso que hoy es más válida que nunca, aplicada a otras cuestiones. Uno puede aspirar a algo mejor para el futuro, pero saber que en este momento la salida es ésta y la gente vive de esto. Si soy un intelectual de boliche y tengo asegurada mi subsistencia, discuto lo que sea, pero para la gente lo que hace falta es trabajo y buen salario ahora. Y para eso creo que nadie puede dudar que la solución sea del tipo socialdemócrata. Mejorar la economía de mercado, corrigiendo la distribución, por ejemplo a través de la reforma tributaria. No es generar primero para después repartir, sino generar repartiendo. Si comparamos la socialdemocracia nórdica con lo que tenemos ahora, yo me subo diez veces a aquello. ¿Eso quiere decir que eso es el futuro? Es el corto plazo. Si después las cosas se desarrollan para algo más avanzado, autogestionable por ejemplo, yo lo prefiero, pero por ahora no está dada esa alternativa. Nosotros vamos a tener que encontrar nuestro modelo, pero lo vamos a encontrar haciendo, no discutiendo y nada más.
Tampoco los modelos pueden ser impuestos por una minoría iluminada, surgen del consenso predominante.
Exacto, en este momento tenemos que aprovechar que Uruguay está atravesando un período de oportunidades, porque la economía mundial lo favorece pero, ¿cuánto va a durar? Debemos generar algo sustentable, por eso la necesidad de apoyar sectores como la industria del medicamento, la informática y algunos otros. Estos sectores existen porque hubo emprendedores que los impulsaron, y está muy bien que surjan pero lo que está muy mal, es que el estado no asuma el rol de promoverlos. Los subsidios son necesarios para arrancar y se aplican en todo el mundo. Hasta por los más liberales, que los critican pero los aplican. Pero deben aplicarse a "tiempo finito". No puede apoyarse un sector que cuando se le corten los subsidios muere, a no ser que se lo considere estratégico.
¿Qué papel debe desempeñar el Estado en el desarrollo de los sectores industriales promisorios?
La planificación estratégica de los sectores, como hicieron Irlanda y Nueva Zelanda, es fundamental. Yo no creo en los planes perfectos, pero tampoco creo que uno pueda andar por el mundo sin saber adonde quiere ir. Eso es lo que nos falta, generar un ámbito de confianza entre la producción, la Universidad y los ministerios. Se necesita una política industrial para los sectores clave. Nosotros entendemos que el medicamento es uno de ellos, por las posibilidades que tiene de satisfacer dos necesidades de la sociedad, hacer accesible el medicamento y contribuir al desarrollo del país productivo e innovador, produciendo medicamentos exportables uruguayos.
¿Cuál es la importancia actual de esa industria?
Está levemente por debajo de la industria láctea y por encima de la automotriz. Esa es la situación en este momento, pero podría alcanzar un desarrollo insospechado. Es evidente que hay que seguir apoyando las actividades básicas fundamentales, cárnicas y lácteas. Pero no podemos quedarnos en eso, debemos canalizar parte del esfuerzo nacional al apoyo de actividades con grandes perspectivas de futuro.
Ningún país se ha desarrollado basándose sólo en su sistema agropecuario.
Todos comenzaron por ahí.
Sí, todos comenzaron por ahí, pero no fue la base fundamental de su definitivo desarrollo.
Ese es el aspecto que yo veo flojo en el modelo chileno. Que aunque le está agregando valor a su producción, está muy concentrado en la parte alimentaria.
¿Qué piensa de la ANII, la Agencia Nacional de Investigación e Innovaciones?
Creo que es una muy buena iniciativa, los conceptos fundamentales son muy buenos. Sacar el tema del ámbito exclusivo de un ministerio, ascenderlo a nivel del aparato del estado. El Ministerio de Educación y Cultura va a concentrar la administración, pero no tendrá la toma de decisiones ni la gestión. Este es un gran paso adelante. El otro gran paso adelante es haber dado un fuerte impulso a la parte de innovación. La finalidad de la investigación científica en la Universidad, más que la de obtener conocimientos, es la de formar investigadores. Estos deberían formarse a requerimiento de sectores productivos que los necesiten para realizar innovaciones. Pero como en Uruguay las empresas no realizan innovaciones no requieren investigadores, y la propia investigación universitaria deja de ser sustentable. Ya está pasando en nuestra facultad y en algunos sectores de la Facultad de Ciencias, que no hay empleo para los investigadores que se forman.
¿Cómo se forman los investigadores?
Mediante tesis de doctorado, que implican una dedicación fulltime a la investigación por tres o cuatro años. El producto final es un montón de trabajos científicos publicados en revistas científicas y un tipo formado. ¿De qué se va a apropiar nuestro país? Del tipo formado, porque las publicaciones van a todo el mundo y lo más probable es que las aprovechen los países desarrollados. Entonces yo creo que no es verdad que la investigación se aprovecha por los conocimientos generados, lo importante es la gente que se forma. El rol del Estado debe ser crear condiciones favorables para articular los investigadores en la sociedad de modo que se transformen en un impacto real, positivo. Ese impacto es la innovación, y ella no se hace en la Universidad, se hace en las empresas. Si nuestras empresas no invierten en innovación, difícilmente se va a aprovechar ese enorme recurso que está generando la Universidad. A la propia Universidad se le va todo al diablo, porque si usted ve que después del doctorado no tendrá empleo, o no se mete, o se va al exterior.
¿Cómo se soluciona eso?
A mí me dijeron neoliberal porque sostuve que una parte importante de la investigación tecnológica tiene que ser generada por la demanda del mercado. Estamos en una sociedad capitalista y no me engaño. Que yo prefiera que fuera distinto no cambia la realidad, que seguirá así por un tiempo. Si no logramos una demanda por parte de las empresas, nadie aprovechará la gente que formamos y el conocimiento que creamos. Pero como lo paga Juan Pueblo y merece que se le devuelva, se transforma en una cuestión ética. Pero aun olvidándonos de la ética, una universidad pública tiene que estar al servicio del país y el país ha decidido, en las últimas elecciones que haya un país productivo, innovador y social. Nosotros debemos aportar a eso, y no lo hacemos cuando decimos "yo hago conocimiento, investigadores y después los demás que se arreglen a ver como lo usan". No, tenemos que asumir una postura proactiva, emprendedora y decir ¿Cómo hacemos para que esto se use? Mucha de la gente que dice que hacer investigación con las empresas es prostituirse, sin embargo se pelea por el dinero que llega. ¿Cómo se entiende esto? Si están en contra de trabajar con las empresas no deberían aceptar un sólo peso de esa procedencia.
En definitiva es un tema ideológico, porque la Universidad no ha desarrollado vínculos con las empresas. Esto era visto como bajar los ideales universitarios al vil terreno del afán de lucro.
Yo le voy a decir que pasa lo mismo incluso en muchos países europeos. Yo estuve en un congreso de parques tecnológicos de todo el mundo, realizado en Helsinski. Ahí estaban el ministro de ciencia y tecnología y el rector de la universidad de Finlandia, explicando que en su país pasa algo similar. Yo creo que, en Uruguay, la Universidad no está funcionando en ese sentido, porque no funciona el país.
Es como un círculo vicioso. ¿Verdad?
Para romper ese círculo cada uno tiene que hacer su parte. Yo creo que es falsa la oposición entre investigación básica e investigación tecnológica o aplicada. Lo que no puede ser es "defender" los intereses de una y olvidarse de la otra. No se forman investigadores en las empresas privadas, porque siempre hay un gerente pidiendo resultados para ayer. Si usted no está previamente formado, lejos de formarse se deforma, empieza a tirar tiros al aire a ver lo que sale, no adquiere el método científico. Para adquirir el método científico necesita algo fundamental: derecho a equivocarse. La estrategia del Polo Tecnológico está hecha para enfrentar ese problema. En lugar de decir "la investigación básica no sirve", la que sirve es la aplicada, nos acercamos a las empresas, nos enteramos de sus necesidades y los conectamos con la investigación básica. Cuando no existe, hacemos nosotros lo que haya que hacer. Como estamos en una economía de mercado, debemos conseguir que para las empresas sea un buen negocio hacer innovaciones, porque si no, no lo van a hacer. Con esta finalidad les ofrecemos en arrendamiento el equipamiento del que disponemos. De esta manera, se evitan costosas inversiones iniciales, que pueden luego realizar cuando los nuevos proyectos ya están caminando.
¿Cómo ve la nueva etapa de la Universidad, el nuevo rector? Se supone que hay un movimiento de renovación.
Nunca quedó y hasta el momento no me resulta claro, donde está el tema de la renovación. Porque las cosas que se plantean son las cosas que la Facultad ha venido haciendo, y si la Facultad podía hacerlo, también podían hacerlo los demás, no lo hacían porque no "querían". El rector no tiene el mismo poder que un ministro, es parte de un Consejo Directivo Central (CDC) de veinte personas, donde él es solo un voto y puede hacer muy poco si los demás no quieren. Lo mismo el decano en relación a la facultad, es un voto en doce. No es un poder real. Las que tienen poder real son las corrientes de pensamiento internas y los corporativismos.
¿Y los planes de estudio?
Ya la Facultad de Ingeniería primero, y nuestra Facultad después, incorporaron las cosas que ahora dicen que hay que incorporar al plan de estudios. Es más, en el 2005 el consejo directivo central votó lineamientos generales para los planes de estudio, que incorporaban todas estas cosas de las que se habla ahora como una gran novedad. Yo no creo que los cambios en la Universidad estén limitados por el rectorado. Teóricamente todos estamos de acuerdo -porque si uno miraba los programas de los tres candidatos, eran muy similares- pero los mismos que dicen apoyar esos cambios en general, votan en contra en el CDC cuando se trata la implementación. Una cosa es votar las grandes políticas y otra es llevarlas a la práctica.
El sistema universitario se basa en el cogobierno ¿es viable que siga funcionando así?
Teóricamente es un gran método de gobierno. Sobre todo es muy formativo para los estudiantes como ciudadanos. Pero para que realmente funcione es necesario que impere la confianza. Porque si usted está desconfiando permanentemente de quienes se sientan a su lado, la cosa no funciona. Eso pasa en la Universidad, en los partidos políticos, pasa en todos lados. Algunos países avanzan velozmente, porque allí la palabra vale. Otro problema es que los órdenes no distinguen el funcionamiento del orden en el CDC del funcionamiento del gremio. Los delegados no están representando al gremio sino al orden, deben defender los intereses de la Universidad desde la perspectiva del orden, no están para defender al sindicato correspondiente. A veces es mucho más grave, se defienden las posiciones de los partidos políticos que están detrás. Eso deforma muchísimo el cogobierno universitario. Yo creo que el sistema político tiene que tomar cartas en la enseñanza terciaria y universitaria pública y privada. Si el país tiene una visión de país que votamos todos, con aquellos cinco documentos muy claros, la Universidad no tiene derecho ni debe tener prerrogativas para hacer nada que vaya en contra de eso.
¿Y la autonomía?
Se sobredimensiona. La autonomía universitaria debe estar referida al cómo, a su organización interna, no a los objetivos estratégicos de la enseñanza. Yo sostengo la necesidad de una Agencia Nacional de Acreditación, encargada de la evaluación permanente de los sistemas universitarios, como existe en Brasil, Argentina, Chile, y Paraguay, porque la evaluación nos lleva a mejorar. La facultad de Química se sometió en el 97-98 y en el 2003-2004 a evaluaciones externas, porque la Universidad, a iniciativa de Guarga, promovió la evaluación institucional. Unos lo hicieron, otros no e incluso sostuvieron que no necesitaban evaluaciones externas. Además de decirte si andás bien o mal, la evaluación te formula recomendaciones y a nosotros nos sirvieron mucho esas recomendaciones. Entonces eso no debía ser a voluntad de cada facultad, debería ser obligatorio, según lo defina el parlamento. Esa es mi posición personal.
¿Es lógico tener una inscripción abierta para toda la Universidad?
Yo creo que para ese país productivo, innovador y social que todos queremos, debemos proponernos que el 100% de los jóvenes de entre 18 y 24 años llegue a la enseñanza de nivel terciario, universitario o no. Yo creo que eso es una necesidad para el país, además de un tema de justicia social. Entonces yo no cobraría matrícula, sino que deberíamos pagar después, como el fondo de solidaridad que está establecido. Sólo que debería ser más justo, no como ahora que paga lo mismo un recién recibido que uno, como yo, que está por jubilarse. Debería ser una escala ascendente en la que los recién recibidos pagaran un mínimo. Todo esto quedará luego incluido en el impuesto a la renta, donde pagarán más los que ganan más. Tampoco limitaría el ingreso, sino que establecería pruebas, de acuerdo al resultado de las cuales se dirigiría a los estudiantes a distintas opciones. Tenemos que garantizar que la gente tenga igualdad de oportunidades, que hoy no las tiene, pero a partir de allí, cada cual se desarrollará de acuerdo a su capacidad.
¿Cómo ve al gobierno en relación al proyecto de país productivo?
Lo que tengo claro son números, hechos. Por primera vez, desde que yo me acuerdo, el crecimiento del salario acompaña al crecimiento del producto bruto. También se ha avanzado en el sentido del país productivo, pero creo que realmente hay una serie de reformas básicas que exigen un nivel de compromiso social que no hemos logrado. No se puede construir el Uruguay productivo, innovador y social, sobre la base de que cada cual tira para su lado y el resto que reviente. Cuando los empresarios y los trabajadores no son capaces de llegar a un nivel de compromiso y cumplirlo, difícilmente todo lo demás pueda hacerse, porque el país productivo depende de ellos. El gobierno, es solamente un articulador. Lo de Bella Unión está muy bien, pero sirve fundamentalmente como ejemplo que muestra la dirección en que se quiere ir, porque es una institución que está en manos del gobierno. Cuando uno tiene que impulsar actividades en la órbita de las empresas privadas, que son la gran mayoría, entonces empiezan los problemas. Porque acá trabajadores y empresarios tenemos mentalidad de funcionarios públicos, y con esa mentalidad, de que el Estado me tiene que resolver las cosas, no vamos a ningún lado.
¿Cuáles son las principales líneas de trabajo del Polo Tecnológico?
Acá hay cuatro líneas de trabajo, la alimentaria, la analítica, la biotecnológica, y la farmacéutica, que configuran líneas de trabajo de apoyo a dos sectores industriales que son el farmacéutico y el alimentario y la parte ambiental que cubre todos los sectores.
Así que el Polo Tecnológico está capacitado para asesorar a todos esos nuevos emprendimientos de cultivos y criaderos, como arándanos, yacarés, etc., en lo relativo a procesamientos de envasado, conservación, etc.
Claro, pero eso no significa que lo hagamos nosotros directamente, pero funcionamos como un centro de consulta que les busca, en la Universidad o en otros ámbitos, quien les puede ayudar a solucionar el problema.
Ustedes han tenido mucho contacto con la Intendencia de Canelones, ¿verdad?
Sí, ahora sí. El año pasado salió el decreto reglamentario de la ley de parques industriales y nosotros firmamos un acuerdo con la Corporación para el Desarrollo y la Intendencia de Canelones para levantar acá un parque industrial. También contamos con la autorización de ANCAP, porque el terreno está cedido en comodato, no en propiedad. Ya hay tres empresas farmacéuticas interesadas en instalarse en el parque.
¿Qué resistencias encontró en la creación del Polo, tanto a nivel de los empresarios, de la Universidad, etc.?
Más que vencer resistencias, lo que ha habido es un proceso gradual de ir ganando confianza. Para decirlo crudamente, encontramos del lado de los empresarios un arraigado escepticismo en que la Universidad les pudiera servir para algo. En cuanto a los investigadores universitarios, tropezamos por un lado, con el temor de que sus trabajos fueran deformados por las empresas. También se ha dado a menudo que es tal la crisis económica que el investigador no ve más allá de asegurar sus ingresos. Cuesta valorar una actividad por el impacto social que producirá, y no por su beneficio económico inmediato, cuando estás rodeado, no de números, sino de gente con nombre y apellido, acuciada por necesidades económicas. La otra gran dificultad ha sido el aprendizaje para llevar adelante esto. Porque una cosa es decir, queremos hacer esto, pero otra muy distinta, llevarlo a la práctica, hacer que esto sea sustentable, que no sea una actividad con una muerte anunciada. Esto implica toda una tarea de gestión para la cual no tenemos formación profesional, vamos aprendiendo en la práctica.
¿Cuáles fueron los apoyos con que contó?
Fueron fundamentales. Del gobierno, porque la cesión en comodato de todo esto no es menor, de la Intendencia de Canelones, que nos liberó de los impuestos, el Parlamento, que voto el presupuesto necesario para los arreglos que había que hacer, la Universidad que incluyó en el presupuesto esos fondos, y los empresarios que comenzaron a confiar y trabajar con nosotros. Finamente, el apoyo de la Comisión Europea, sin el cual, aun hoy, nos costaría mucho mantenernos exclusivamente de los servicios que nos piden. Es un proceso lento, pero lo interesante es que ha ido creciendo, aún durante la crisis del 2002. Y es lento, porque la confianza hay que irla ganando a pulmón. Uno no se puede llamar a engaño y decir, tenemos ideas geniales, por lo que tienen que funcionar. Macanas, a las ideas hay que hacerlas funcionar, aunque le den la plata. Es un error pensar que las cosas se arreglan sólo con plata, hay que fracasar muchas veces que es la forma de aprender. Yo pienso que hubo un enorme grado de confianza por parte de la Universidad, solamente por el hecho de habernos permitido iniciar este emprendimiento.
Portal TIEMPO - URUGUAY - 27 agosto 210