Buscar

Amor fraternal.

Director argentino de Secretaría del Mercosur destacó que Mujica 'siempre remó a favor de que se arreglaran las cosas' Agustín Colombo es director de la secretaría del bloque regional desde diciembre de 2009, pero su perfil es más el de un hombre de peso en el kirchnerismo que el de un burócrata del Mercosur.
Fue jefe de gabinete del ex canciller Jorge Taiana y más tarde, subdirector de Política Latinoamericana del Ministerio de Relaciones Exteriores de la vecina orilla. En 1977, huyendo de la dictadura de su país, vivió cuatro meses en Montevideo y luego se marchó por razones análogas.
En entrevista con la diaria, aseguró que su gobierno no retirará los cargos contra los asambleístas de Gualeguaychú y que la negociación con la Unión Europea (UE) no será "muy simple" porque pide cosas "desproporcionadas". Afirmó que Argentina y Brasil se opondrán a que Uruguay firme acuerdos por fuera del bloque y reivindicó las medidas proteccionistas que adopta su país.

-¿Cuáles son los énfasis de su gestión?
-La secretaría es lo que los países quieren que sea. A nosotros nos ha tocado una época muy buena, porque el semestre argentino fue prolífico. No sólo por el trabajo que hicimos nosotros, sino porque entiendo que el principio de solución que hay en el conflicto entre Argentina y Uruguay ha demostrado cuánto hay de político en los acuerdos de integración regional. Yo he trabajado muchos años en la cancillería argentina y me he topado con este problema [el del conflicto binacional] de frente. Y mis primeros enfrentamientos no fueron con Uruguay sino con los asambleístas de Gualeguaychú, con [Alfredo] De Ángelis y con esas cosas tan difíciles de entender.

-En Uruguay la percepción es que el gobierno argentino apoyó en una primera instancia a los asambleístas.
-Bueno, hay un poco de todo. Hay lecturas que se hacen desde Uruguay, hay lecturas que se hacen desde Argentina.
Afortunadamente estamos viviendo otra época. Fue una cosa bastante ingrata, yo preferiría con prudencia decir que estamos intentando dar vuelta una página de un libro que estamos por comprar.
Me parece que lo de Mujica ha sido de un pragmatismo más allá de cualquier cosa. Yo he hablado con él cuatro o cinco veces en estos años y siempre fue el tipo que quería arreglar como sea. Si hay alguien que estoy seguro de que todo el tiempo remó a favor de que hablando se arreglan las cosas, ése fue Mujica. Para mí fue una excelente sorpresa que se sentaran tan rápido y fuera Mujica allá, y Cristina se tomara tan diferente que antes la situación, y que el propio Tabaré reconociera que ojalá lo hubiera podido arreglar él. Llegó un momento en que nosotros no hicimos nada porque durante tres años estábamos esperando a los jueces de La Haya. ¿Y qué va a decir el fallo? Que se violó un tratado, que los daños no están 100% comprobados y "arréglense entre ustedes". Pero bueno, está el fallo. Y me parece que el gobierno argentino con el asunto de querellarlos por homicidio [a los asambleístas de Gualeguaychú] ha dado un paso adelante bastante fuerte.

-Los asambleístas pensaron que iban a retirar los cargos contra ellos una vez que levantaran el corte.
-No, no se van a retirar nada, van a ir en cana.

-¿Qué evaluación hace de la última cumbre del Mercosur?
-Los últimos diez años no fueron de grandes avances. Ahora se aprobó un Código Aduanero, la no aplicación del doble cobro y un conflicto severo entre dos de los miembros fundadores del Mercosur está en camino de solucionarse.
Empieza a haber un montón de realidades que antes estaban tapadas ante la voluntad de algunos de no cumplir esto, o de pasarle por arriba a aquello..., hace dos o tres años Uruguay tenía ganas de firmar un acuerdo con Estados Unidos. Ahí está el tema del afecto que se tienen los presidentes. Se encuentran, se hablan, levantan el teléfono y se contactan.

-¿Cuál fue el punto de inflexión en la cumbre que hizo que estos temas se aprobaran? –
Estando físicamente ahí, viéndolos y charlando con ellos, yo diría que hay un poco de pragmatismo, que los presidentes se dieron cuenta de que "pucha, hace ochos años que estoy empujando esto y sale a medias". Se dieron cuenta de repente de que no hay que ser tan estrictos en un solo punto, que fue lo que posibilitó habilitar que la política de exportaciones sea resorte de cada país.

-¿La buena relación personal entre Mujica y Cristina Fernández influyó en esto y en la solución del conflicto binacional?
-Totalmente. Mujica asumió el 1º de marzo y lo primero que hizo fue ir a arreglar con Argentina. En ningún momento perdió de vista qué era lo importante.

Y para Argentina fue una muy buena noticia, también que Tabaré dijera que a él le hubiera gustado solucionar el conflicto.

-¿Lo hubiera podido hacer?
 -No sé. Está el Tratado de Protección de Inversiones con Finlandia, y eso es bastante delicado. Pero muchas veces la política tiene que ver con los estilos personales de los gobernantes.

Hacia afuera -¿Qué perspectivas le ve a la negociación con la UE?
-A mí me parece que es un paso adelante que los dos bloques se planteen volver a hablar de un tema que estuvo parado muchos años. En materia política y de cooperación, mayormente tenemos afinidades culturales, todos los países respetamos el rol que tiene el derecho internacional. Ahora, en materia comercial, uno de los ejes de la UE es lo que se llama la PAC, la Política Agrícola Común.

No va a ser muy simple que dejen entrar productos agrícolas. Me parece que ahí también va a tener que subir la discusión desde los técnicos a las autoridades políticas.

-La UE alega que, del lado de Brasil sobre todo, hay trabas en materia de industria.
-A lo que los europeos llaman "trabas en materia de industria" es que ellos dicen: "Yo te dejo entrar un pan de manteca, y vos me abrís las compras gubernamentales, la industria y los servicios". Ése es el negocio. Hay un punto en el cual es desproporcionado lo que te aceptan con lo que te exigen. Y la verdad es que va a tener que haber alguien que se dé cuenta de que les fue mal en la Organización Mundial de Comercio [OMC], que hay épocas de la humanidad en las cuales los países usan un poquito de proteccionismo.
En este momento, Argentina está priorizando el pleno empleo, entonces necesita proteger cuatro o cinco sectores.
De repente hay alguien a quien le molesta, pero tiene que tener, desde lo político, la lectura de decir "bueno, este país no está mal que haga esto, porque, de última, crece a una velocidad diferente protegiéndose". Que se quejan de que defendemos la industria es verdad, y hacemos bien. Si no, te pasan por arriba.

-Estados Unidos en su momento planteó negociar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur. ¿Lo ve posible?
 -Hoy no.

-El vicepresidente, Danilo Astori, reiteró ayer que es partidario de que Uruguay negocie por fuera del bloque cuando haya trabas que impidan hacerlo en conjunto. ¿Se podría concretar algo así?
 -Yo pienso que hoy tanto Argentina como Brasil se van a oponer. De repente en dos o tres años hay un criterio de que en tres productos, o que en tal o cual sector..., pero a priori el bloque se ha hecho para ser una zona de libre comercio o una unión aduanera en la cual se manejen todos juntos.

-Hace unas semanas, el historiador Gerardo Caetano dijo que no veía demasiada convergencia en materia de política exterior en los países de la región. ¿Está de acuerdo?
 -Honestamente pienso que los países, con los ejecutivos actuales, piensan más o menos lo mismo en política exterior.

Hay una parte que tiene que ver con política exterior y comercio internacional, en la que no todos piensan igual.

-¿Se puede tener una agenda externa común teniendo visiones distintas sobre el proteccionismo, por ejemplo?
 -Es la discusión más compleja y más rica a la vez. Pero si hay dos o tres sectores que reciben proteccionismo, lo reciben no por una voluntad y una travesura de hacerle daño a la ortodoxia liberal de la economía, sino para proteger sectores sociales y para que haya algo parecido a pleno empleo, que es el eje de la concordia social. Eso también merece una lectura política.

El costo que tenés de tener una discusión subida de tono con un socio comercial es que la gente salga a la calle a buscar comida y a tirotearse con la Policía, y esas cosas no las vamos a pagar nunca. Natalia Uval

LA DIARIA - Montevideo - URUGUAY - 13 agosto 2010
13/08/2010 | LA DIARIA | POLITICA | Página 2