Acuerdo pone a UPM bajo la lupa
Los presidentes José Mujica y Cristina Fernández de Kirchner finalmente destrabaron ayer el cerrojo que trancaba la salida al conflicto fronterizo, acordando los términos en que se realizará el monitoreo de los efectos sobre el río Uruguay de la ex Botnia y todas las fábricas que vuelcan fluidos a su cauce.
El entendimiento va más allá del mandato del fallo de la Corte Internacional de Justicia y si bien no permite la instalación de un equipo de control dentro de la planta como quería Argentina, habilita la inspección de sus instalaciones hasta 12 veces al año. Las negociaciones de los cancilleres Luis Almagro y Héctor Timerman y de sus equipos técnicos se habían trabado este mes por la oposición uruguaya a esa exigencia de la Casa Rosada.
Pero luego de la reunión de los dos presidentes en Buenos Aires, sus cancilleres leyeron el texto de un acuerdo que descarta esa demanda tal cual se exigía, pero dispone que los equipos de control puedan ingresar todo el tiempo a observar y tomar muestras del proceso de producción de UPM.
Bajo los términos del acuerdo, una comisión científica integrada por dos miembros de cada país podrá ingresar a las plantas industriales que viertan fluidos en el río Uruguay para confirmar que no contaminen sus aguas. La comisión actuará en el ámbito de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y cuando inspeccione fábricas de cada margen del cauce actuará a cargo de la autoridad nacional en materia de medioambiente.
A menos que los piqueteros vuelvan a las andadas con el corte del puente San Martín o que el régimen Kirchner vuelva a cambiar de posición, como ya ha sucedido en el pasado, la reunión de Mujica y CFK parece marcar el fin del absurdo conflicto que se pudo solucionar mucho antes y con mayor facilidad, de no haber mediado la intransigencia de los Kirchner y su permisividad con los piqueteros de Gualeguaychú.
Diario EL OBSERVADOR - Montevideo - URUGUAY - 29 julio 2010