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La contaminación de la Cuenca del Plata

Señor Director:
Contaminación de ríos y costas uruguayas. Para mucha gente, contaminación es casi una palabra nueva. Por lo menos, lo es con el sentido y frecuencia con que hoy se usa. En su significado más elemental, contaminar es alterar la pureza de algo. En la sociedad, la palabra interesa especialmente en cuanto se refiere a la alteración de los alimentos o del aire o del agua.

Con relación a la contaminación del agua, parecería que el criterio de su posible alteración en nuestro país fuera algo muy nuevo de ahora o un peligro del futuro, como si hoy ello no sucediera o estuviera bajo control. Vale la pena al respecto, hacer un rápido análisis de la realidad actual.
Veamos la situación vigente en los ríos más importantes del Uruguay y en las costas del Río de la Plata, así como en nuestro frente oceánico.

Partamos de observaciones seudotécnicas, sin más apoyo que la vista o lo que la vida permite apreciar. Quienes tenemos ya suficientes primaveras recorridas, podemos recordar otras épocas. Personalmente tengo presente que en nuestra adolescencia concurríamos entre noviembre y marzo a las playas de Pocitos, de algún balneario cercano de la Costa de Oro o a las de la costa del departamento de Colonia cercanas a Nueva Helvecia. El mar permanecía con su color verde azulado la mayoría de los días.

Todos podemos ver y saber que ahora, una cantidad importante de días en el correr del año, las costas del Río de la Plata están sometidas al flujo de aguas de río con tonalidades próximas al color marrón. Y en aquellos momentos en que los ríos están sometidos a flujos muy importantes de agua, esto es mucho más notorio.

Particularmente cuando el afectado es el río Paraná, han llegado ocasionalmente a nuestras costas todo tipo de objetos y elementos de su flora y fauna. Hace muy corto tiempo, hasta las playas de Punta del Este llegaron camalotes, ramajes y algunas serpientes cuyo origen era perfectamente determinable.
Aunque no sea un control técnico estricto, esto es lo que cualquier persona puede ver y comprobar. Apenas señalamos colores y observaciones, sin capacidad para certificar o calificar la gravedad de dichas contaminaciones.

Todos comprendemos fácilmente que las aguas no están quietas y vienen de río arriba, por lo cual todo a lo que nos referimos no tiene por qué suceder en el último tramo antes de volcarse en el Río de la Plata y el océano. Vayamos entonces aguas arriba.

Los afluentes del Río de la Plata son los ríos Paraná y Uruguay. Ambos viajan cruzando buena parte de la zona sureña de nuestra América y a su vez, reciben aguas de otros ríos y arroyos que, fundamentalmente, atraviesan países como Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Para comprender la gravedad de esta travesía, bastaría con señalar que la mayor parte del color marrón característico del Paraná, proviene de las aguas del río Bermejo en Bolivia. Pero además recibe todo lo que sea incorporado a sus aguas en el Alto Paraná en Brasil o en el río Paraguay, por apenas mencionar algunos cursos fluviales involucrados.

Y si bajamos a los últimos tramos del Paraná, recibe aguas de los ríos Tigre, Lujan y Reconquista antes del Delta del Tigre, con su enorme carga de desechos industriales y contaminación provenientes de más de un centenar de industrias próximas a los cauces de dichos ríos. Al respecto, lo que afirmamos en cuanto a esta contaminación, ha sido demostrado y denunciado por innumerables grupos sociales de la zona del Delta del Tigre y del Paraná, ya que la muerte de flora y fauna viaja asociada a esta agua.

Un programa especial divulgado por Canal América 24 el viernes 23 de setiembre de 2008, mostró crudamente esta realidad que cambió y dificulta la vida de los pobladores de esta zona argentina, afectando la salud y el desarrollo de las actividades que eran comunes hasta no hace mucho. Aunque en dicho informe no fueron mencionadas puntualmente, al río Paraná se vuelcan también los deshechos industriales de las numerosas plantas de pasta de celulosa que anidan a su vera.

Si como se señala anteriormente, la contaminación viaja hacia nuestras costas asociadas a este curso de agua, seguramente Argentina por esta vía está perjudicando la salud de quienes disfrutan de nuestras playas y afectando poderosamente a la fauna y flora del estuario y del océano, con especial énfasis en la pesca, por la que tanto esfuerzo hizo hasta ahora nuestra nación.

En cuanto al río Uruguay, nace en serranías brasileñas muy atrás de su quilómetro 0 en Nueva Palmira. Entre otros afluentes, también recibe las aguas provenientes del río Negro que, casualmente, también nace en otras serranías brasileñas aguas arriba.

Hace unos meses, mientras visitábamos el Estado de Santa Catarina, varios días consecutivos seguimos atentamente las protestas que los periodistas de "Diario Catarinense" elevaban a las autoridades estaduales, por el descontrol total de algunas industrias locales.

Manifestaba la prensa brasileña, la falta de controles con las que se había promovido y trabajaban las industrias exportadoras de carne porcina y avícola. Desde dicho Estado, sale al Mundo el porcentaje más alto de la producción norteña de cerdos y aves. Sin embargo, de acuerdo con la denuncia antedicha, no existe en estos sectores productivos ningún respeto por el cuidado ambiental.

Más aún, según el informe, el grueso de los desperdicios generados durante la cría y posterior procesamiento de estos recursos, tiene por destino los cauces fluviales de la zona y el subsuelo del propio Estado. Entre las aguas receptoras de este importante descuido, están las de los ríos Uruguay y Negro,
así como las del Acuífero Guaraní en el subsuelo.

En síntesis, la Cuenca del Plata soporta en la actualidad una elevada contaminación. Debe ser atendible la preocupación de muchos para que las plantas de pasta de celulosa que están en funcionamiento en Fray Bentos cumplan con estrictos controles ambientales. El agua del río Uruguay que pasa por allí, viene desde centenares de quilómetros río arriba sin controles en sus fuentes de contaminación. Por otro lado, también los fluidos del río Paraná llegan a nuestras costas con elementos en suspensión que terminan con la vida de fauna y flora a su paso.

El Mercosur debe enfocar y discutir este tema en forma impostergable.
La Cuenca del Plata y el Acuífero Guaraní que en conjunto son quizás el volumen de agua dulce más importante del planeta, van camino a la destrucción de su fuente de vida. Los responsables de ello están sentados en muchos lugares de la región. Y no sólo en Argentina y Uruguay. Los ríos pasan también por Bolivia, Paraguay y Brasil. ¿Por qué dudar que el descuido y el descontrol es común por desidia o por falta de conocimientos?

El Uruguay, integrante del Mercosur es, quizás, uno de los países más afectados por este desastre. Por lo mismo, no debe perder tiempo y plantear ya las soluciones para este problema continental con proyecciones de futuro incalculables, mientras países como Argentina están "preocupados" por lo que pudiera estar pasando en Fray Bentos.

¿Los demás posibles contaminadores internacionales, no nos interesan o es que ellos están, simplemente, escondiendo sus culpas?
Luis Alberto Lagomarsino
Ingeniero Industrial
Cl 570.221-7

Semanario BUSQUEDA - Montevideo - URUGUAY - 8 julio 2010
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