Geopolítica y Uruguay
Por Julio A. Louis Profesor
Las grandes potencias han usado a Uruguay. Pero más grave aún es que toda vez que el país se ha distanciado de sus vecinos ha sido fulminado. Ya le ocurre a Don José Artigas en la "Patria Vieja" cuando aún no existía Uruguay o en las décadas del 50 y del 60 del siglo XIX a los gobiernos nacionalistas de Giró, Berro y Aguirre, enfrentados por las sublevaciones coloradas del general Flores apoyadas por los vecinos en consonancia con la política británica que arrastran a la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1865-1870).
De las intervenciones extranjeras en situaciones críticas Uruguay sólo se "ha salvado" cuando el gobierno de José Batlle y Ordóñez (1903-1907) al ser enfrentado por Aparicio Saravia reclama el auxilio de los Infantes de Marina de EEUU, los que al llegar a Montevideo se encuentran con que la guerra había terminado. Más recientemente (1971), la dictadura brasileña había destinado al IV Ejército de Río Grande del Sur para invadirlo si ganaba la elección el Frente Amplio.
La base geopolítica de la soberanía de Uruguay pasa por comprender su debilidad, inserto entre vecinos fuertes y en una región de dura pugna entre estadounidenses y europeos. Uruguay no puede desprenderse de la situación de Argentina y Brasil e iniciar un proceso diferenciado con nitidez, de revolución profunda por su exclusiva cuenta, como el de Cuba o el de Venezuela. Es el ABC a asimilar luego de más de dos siglos de triste experiencia. Quien no comprenda esta hecho elemental, está discapacitado para dirigir un proceso de liberación. Sí debemos imponernos la tarea más modesta y factible de ir "un paso adelante" en relación a los países vecinos.
Todo parecía indicar que el gobierno de Vázquez sumaría a Uruguay con decisión al proyecto de integración representado por el Mercosur. No ha sido así por múltiples factores, entre los cuales cuentan la hegemonía de Argentina y Brasil en perjuicio de Paraguay y Uruguay, la incoherencia del gobierno de Vázquez tironeado por el "equipo económico" hacia los tratados de inversiones y de libre comercio, la actitud complaciente hacia las grandes potencias y EEUU especialmente. La separación de Gargano de la Cancillería no hizo más que acentuar ese giro. Pero queda pendiente una pregunta: ¿Si el Mercosur se estancara definitivamente, Uruguay retrocedería al "aislamiento" y a los TLC o avanzaría hacia la integración con la Unasur y el ALBA?
Las acciones de la burguesía se han limitado a equilibrar entre los vecinos, a colocar mejor la producción exportable y a mantener principios generales en consonancia con lo "permitido" por las potencias. El eventual gobierno del Dr. Lacalle las ratificaría: su ideal es Chile, atando a Uruguay a una serie de TLC que aseguren más las cadenas de su dependencia. En cambio, el V Congreso del Frente Amplio ha definido elementos por donde avanzar.
Uruguay debe mantener las mejores relaciones posible con los vecinos. Debe evitar ser arrastrado por multinacionales a conflictos ajenos al interés nacional como el causado por la instalación de Botnia (Tratado de Inversiones con Finlandia como telón de fondo), que ante su inflexibilidad llega a indignar al mediador Dr. Gonzalo Fernández. Pero mejores relaciones con los vecinos no es hacer la vista gorda o silenciar la creciente extranjerización de nuestra economía o la provocación atentatoria de la soberanía de sedicentes "ambientalistas". Lugo y Morales encaran bien las relaciones con los poderosos: actúan con firmeza y buscan acuerdos aceptables.
Es de prioridad geopolítica establecer un bloque con los países semejantes por su dimensión, historia, poderío. Paraguay y Bolivia, por las relaciones lejanas y cercanas en el tiempo, son muy importantes. La creación de Urupabol (1963) proyecto reflotado durante la visita reciente de Evo Morales debe concretarse. Implicaría una amplia gama de acuerdos: uso de la energía, de puertos, de marina, de científicos, técnicos y educadores, de emigración, de defensa recíproca. Las semejanzas y diferencias nacionales deben articularse.
El V Congreso Extraordinario del FA afirma: "Consideramos necesario avanzar en la toma de decisiones de nuestro gobierno hacia la integración al ALBA como alternativa a los procesos panamericanistas del ALCA o los planteos de los TLC". Este punto merece especial análisis. También valora la creación de Unasur como un "cambio cualitativo" favorable, al igual que el Consejo Sudamericano de Defensa, el Banco del Sur, etc.
La política exterior debe reafirmar y profundizar las relaciones Sur-Sur, la defensa de la multipolaridad y de los principios de no intervención en los asuntos de otro país, de autodeterminación, de resolución pacífica de conflictos, de defensa de los derechos humanos.
Diario LA REPUBLICA - Montevideo - URUGUAY - 8 setiembre 2009