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Estado y piquetes

Tal como se lo usa en la Argentina actual, el piquete no es “la democracia directa” sino el usufructo de la prepotencia anárquica en desmedro de las instituciones que la sociedad democrática y republicana se ha dado para su convivencia. El desmadre es responsabilidad del Gobierno que usa los piquetes pero a veces termina siendo víctima de su propia creación.

Luis D'Elía -ariete instrumental de la política oficial- presionó la semana pasada fuera de cauce, haciendo denuncias contra la Casa Rosada y Olivos, a los que acusa de repartir planes sociales “con criterio clientelista entre los punteros del PJ del conurbano”.
Una verdadera contradicción, viniendo la denuncia de un individuo que es un emblema del clientelismo político del gobierno. D'Elía ahora pretende igual trato para las organizaciones sociales marginales y piqueteras, que para los funcionarios de los municipios, que son los que ejecutan los planes Argentina Trabaja, según señaló una fuente de la Casa Rosada.

“Kirchner no nos puede pedir a esta altura de los acontecimientos, que desarmemos nuestras organizaciones”, se sinceró D'Elía ante los medios. Claro, estas organizaciones han sido los arietes del modelo de hacer política de la era K. Han obtenido recursos y privilegios, bajo la consigna de “ganar la calle para el modelo”.
Los piqueteros reclaman más participación porque el grueso lo manejan los intendentes del PJ. De tal manera que D´Elía advirtió que en las próximas semanas “podría haber fuertes protestas sociales si no se revierte esta tendencia”. Claramente una amenaza a sus propios conductores políticos, sentados en la Rosada y en Olivos.

Es todo un sinceramiento: D'Elía admitió que el Gobierno reparte los planes para “sostener una red de punteros en el conurbano”. El día anterior había advertido que “va a haber 80.000 tipos dispuestos a salir a la calle” a fin de protestar contra el Gobierno. Para mostrarse cercano a esos sectores, Kirchner prometió encabezar el 11 de marzo -un día después de reasumir como titular del PJ- un acto en Ferro con agrupaciones piqueteras.

Durante el actual Gobierno, los “piqueteros” han tenido vía libre de acción y casi total impunidad, en muchos casos sembrando el caos social y atemorizando a los habitantes de las grandes ciudades. Las relaciones de dependencia de sectores “piqueteros” con el propio Gobierno y la inacción ante verdaderas prepotencias contra la estructura social y la propia autoridad, aumenta la responsabilidad de las máximas autoridades.

La “metodología piquetera” dejó de ser patrimonio de marginales, estando ya en curso una “piqueterización” de la propia sociedad, en particular, de sus sectores más vulnerables, como los jóvenes y las clases más desposeídas. Tal metodología es una expansión de la cultura del “apriete”, del “escrache". Gana el que domina la calle y ejerce la prepotencia contra la sociedad y el Estado mismo.

Este proceso ha sido incentivado directamente por el gobierno con el argumento de la “descriminalización de la protesta social”, con lo cual se deja vía libre a conductas delictivas. La “piqueterización” ha pasado inclusive a dominar aspectos importantes de la política externa argentina: como los grupos que mantienen bloqueados puentes que conducen a Uruguay, alegando los daños ambientales de las dos papeleras en el lado uruguayo del Río Uruguay.
Nada justifica la libre acción de estos “piquetes”, los fronterizos y los urbanos, que -ante la vista gorda de las autoridades nacionales y algunas provinciales- castigan injustamente a un país limítrofe, y minan la relación de confianza con el resto de los países de la región.

Diario LOS ANDES - Mendoza - ARGENTINA - 16 febrero 2010