Argentina. Médicos de Pueblos Fumigados
En la campaña agrícola de 1990 los campos argentinos fueron rociados con 35 millones de litros de plaguicidas. En 2010 fueron más de 300 millones de litros de los diversos venenos que consume el agronegocio. La cifra crece todos los años. En 1996, cuando se comenzaron las fumigaciones con glifosato, se utilizaban dos litros por hectárea. En 2010 ya se utilizan más de diez litros y hay campos que son fumigados con cerca de veinte litros por hectárea.
Esos datos formaron parte del Primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados, realizado en agosto de 2010 en Córdoba, Argentina, convocado por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba a través de las cátedras de Medicina I y Pediatría. Al evento asistieron 160 médicos de diez provincias y decenas de pueblos. Uno de los resultados del encuentro fue la creación de la Red Universitaria de Ambiente y Salud, que ha venido dando seguimiento a la problemática sanitaria generada por los agrotóxicos.
"Los médicos destacaron que ellos atienden, en general, desde hace más de 25 años a las mismas poblaciones, pero lo que encuentran en los últimos años es absolutamente inusual y lo vinculan directamente con las fumigaciones sistemáticas con plaguicidas", reza el informe final del evento. Rodolfo Páramo, médico pediatra y neonatólogo del hospital de Malabrigo, norte de Santa Fe, mostró su alarma al encontrar 12 casos de neonatos con malformaciones sobre 200 nacimientos anuales en 2006. El Servicio de Neonatología del Hospital Perrando, de Resistencia, Chaco, hizo su propia estadística: en 1997 hubo 19,5 malformaciones cada 10 mil nacidos vivos; en 2008 treparon a 85,3. Cuatro veces más. En el mismo período, la superficie sembrada con soja en la provincia se multiplicó por cuatro.
Hubo decenas de testimonios, ponencias y relatorios. El informe final señala: "Es importante destacar que son escasos los informes epidemiológicos oficiales; según lo que manifiestan los propios médicos, sólo cuentan con los datos de sus observaciones, ya que en general los estamentos de Salud Pública han evitado verificar las voces de alarma de los equipos de salud, así como las denuncias de las poblaciones". Destaca que el informe del Chaco, reseñado arriba, es "uno de los únicos generados por un área pública con participación interjurisdiccional".*
Medardo Ávila Vázquez, coordinador de la red de médicos, aseguró que pese a las evidencias científicas presentadas, las autoridades nacionales y las sanitarias se niegan a aceptar la realidad, y en particular los cambios en las patologías que presenta la población rural. Por eso optó por trabajar para los colectivos como Madres de Ituzaingó, un barrio de Córdoba rodeado de soja donde 200 de sus 5 mil habitantes tienen cáncer, o el colectivo Paren de Fumigar, que optaron por la protesta para no seguir muriendo en silencio.
* Facultad de Ciencias Médicas-Universidad Nacional de Córdoba, "Informe Primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados", Córdoba, 2010.
Publicado el Jueves 12 de Enero de 2012
BRECHA | SOCIEDAD | Pág. 13 | 13/01/2012
Semanario BRECHA - Montevideo - URUGUAY - 13 enero 2012